Nota publicada: 2026-10-27
San José. Con la cabeza rapada, encadenados de los tobillos y muñecas y vistiendo uniformes naranjas, nunca vistos en las prisiones de Costa Rica, entraron los primeros 123 presos a la megacárcel que construyó el gobierno con cooperación salvadoreña, informó este martes el Ministerio de Justicia del país centroamericano.
Las autoridades del Ejecutivo inauguraron a mediados de octubre el Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (Cacco), a las afueras de la capital y con capacidad para 5 mil 100 presos —20 por ciento de la población carcelaria del país— en condiciones de máxima seguridad, como símbolo de la "mano dura" que pregona el gobierno ante la peor crisis de seguridad que vive Costa Rica, otrora uno de los países más pacíficos del hemisferio occidental.
"Costa Rica está escribiendo una nueva página en su historia penitenciaria", dijo el ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, citado en un comunicado oficial.
"El Cacco es un monumento a la seguridad nacional, una respuesta contundente frente al crimen organizado y una garantía de que el Estado ejercerá su autoridad sin titubeos", agregó la autoridad, quien ha señalado que las nuevas instalaciones permitirán reducir el hacinamiento en el sistema penitenciario de 59 por ciento actual a 15 por ciento.
El ministerio compartió el lunes imágenes de grupos de reos sentados, con las cabezas agachadas y las manos sobre las nucas, en posiciones que asemejan a las fotografías del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel donde el gobierno de Nayib Bukele mantiene a decenas de miles de pandilleros y sospechosos de pertenecer a esas bandas delictivas bajo condiciones cuestionadas por organismos defensores de derechos humanos.
Costa Rica, considerada durante décadas uno de los países más seguros de América Latina, ha enfrentado en los últimos años un fuerte aumento de la violencia vinculada al narcotráfico y al crimen organizado. El país registró niveles récord de homicidios en 2023, aunque las cifras se han estabilizado desde entonces. Las autoridades atribuyen la mayoría de los asesinatos a disputas entre bandas por rutas y mercados de drogas.