Nota publicada: 2026-08-05
Las ciudades elegidas como sedes en Estados Unidos para la Copa Mundial reclaman millones de dólares a la FIFA, al considerar que no ha cumplido con los recursos prometidos. Según información publicada por The Athletic, directivos del máximo organismo de futbol aseguraron en repetidas ocasiones a las 11 ciudades anfitrionas que recibirían una “contribución de legado” de un millón de dólares para proyectos sociales y la construcción de minicanchas. La promesa emulaba el apoyo económico otorgado en el Mundial de Clubes 2025, pero el dinero aún no ha sido entregado y varios recintos han comenzado a solicitar actualizaciones sobre el estado de los pagos.
La disputa surge en un momento complejo para los comités organizadores, los cuales ya están cerrando sus operaciones tras el torneo, dificultando determinar qué entidad debería recibir los fondos, mientras otros preparan sus balances financieros sin certeza de si deben incluir esos ingresos. Fuentes de las entidades locales expresaron su descontento ante la postura de la organización presidida por Gianni Infantino.
La FIFA reportó ingresos superiores a 15 mil millones de dólares durante el ciclo financiero 2023-2026, respaldada por un presupuesto operativo para el torneo de 2 mil 700 millones de dólares. En contraste, las ciudades asumieron gran parte de los costos en seguridad, transporte y logística, además de realizar inversiones públicas millonarias.
El reparto de los recursos volvió a colocar a la FIFA en el centro del debate, ya que el organismo concentró la mayor parte de los ingresos por venta de entradas, derechos de televisión, patrocinios y concesiones, mientras las autoridades locales absorbieron buena parte de los gastos operativos y otorgaron exenciones fiscales.
Entre las exigencias impuestas por la FIFA también figuraron la habilitación de carriles exclusivos para comitivas VIP y una inversión de 13 millones de dólares para adaptar el terreno de juego del MetLife Stadium, sede de la final del torneo.
Las críticas también surgieron desde el interior de la FIFA. Arsène Wenger, director de Desarrollo del Futbol Mundial, respaldó la cancelación del proyecto para abrir la organización a inversionistas privados y calificó esa decisión como "absolutamente necesaria".
El secretario general de la FIFA, Mattias Grafström, también se desmarcó del proyecto al lamentar una "triste y reprochable serie de eventos" que concluyó con su abandono definitivo.
Asimismo, el exvicepresidente de la FIFA, el príncipe Ali bin Al Hussein, criticó el liderazgo de Gianni Infantino al denunciar que la Federación de Jordania aún no recibe los recursos correspondientes por haber disputado la final de la Copa Árabe de la FIFA celebrada en Qatar.