Nota publicada: 2026-08-04
Deir Al-Balah.- Palestinos se reunieron este martes para el funeral de más de 100 cuerpos finalmente recuperados de un mortífero ataque israelí en Gaza el 22 de noviembre de 2023. Más de 300 personas murieron en el bombardeo ocurrido a pocas semanas del inicio de la guerra con Hamas, cuando aviones de combate arrasaron una manzana residencial en el barrio de Sabra, en la ciudad de Gaza.
Unos 40 cuerpos fueron recuperados poco después, en una frenética búsqueda a mano y con herramientas rudimentarias, pero la mayoría quedó enterrada a gran profundidad bajo los escombros. Los reportes sobre el elevado número de víctimas en uno de los ataques más letales de la guerra tardaron días en llegar al público debido al caos.
El fin de semana, las cuadrillas excavaron entre los edificios destruidos y recuperaron restos de 112 víctimas, incluidos 40 niños, según la Defensa Civil, una agencia de rescate que opera bajo el Ministerio del Interior dirigido por Hamas.
La entidad indicó que aún no se han encontrado 157 cuerpos.
“El único crimen de estos mártires fue que se mantuvieron firmes y resilientes en sus hogares, creyendo que esas casas los protegerían”, dijo Taysir al-Hassayna, un familiar, a The Associated Press tras las oraciones fúnebres.
Sobre los desaparecidos, señaló que es “como si sus cuerpos se hubieran evaporado sin dejar rastro”.
Solo ahora se están recuperando lentamente los restos de personas muertas en los feroces primeros meses de la guerra, ya que un frágil alto el fuego que entró en vigor en octubre permite que estos esfuerzos avancen en partes de la devastada Gaza.
Esos hallazgos han aumentado del saldo fatal de la guerra. El ataque miliciano encabezado por Hamas contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023 mató a alrededor de mil 200 personas y el secuestro de 251. La respuesta de Israel ha matado a más de 73 mil 377 palestinos, de acuerdo con el Ministerio de Salud de Gaza.
Familiares han reportado que hay todavía al menos 7 mil 400 personas bajo los escombros, señaló Zaher al-Waheidi, jefe del departamento de registros del ministerio.
La cifra real probablemente sea miles más alta porque, en algunos casos, familias enteras murieron en un solo bombardeo, sin que quedara nadie para reportar a los desaparecidos, explica Al-Waheidi.
Las personas sepultadas este martes eran de una manzana residencial perteneciente a los clanes Hassayna y Abu Sharia, y muchas estaban emparentadas. The Associated Press ha identificado al menos 60 familias en toda Gaza que perdieron a 25 o más familiares durante los primeros tres meses de la guerra.
Los restos de las víctimas, envueltos en banderas palestinas, fueron colocados en filas sobre el suelo. Muchos estaban marcados con fotos, y se esparcieron pétalos de flores alrededor de todos. Cientos de personas rodearon los cuerpos para las oraciones fúnebres; algunas se pararon sobre los escombros.
Tras las oraciones, la gente llevó los cuerpos en camillas por una calle estrecha flanqueada por edificios destruidos y los enterró en un cementerio cercano.
El alto el fuego detuvo gran parte de los combates, pero al menos mil 252 personas han muerto en Gaza desde que entró en vigor, según el Ministerio de Salud del territorio. El ministerio, parte del gobierno encabezado por Hamas, mantiene registros detallados de víctimas que son considerados, en general, fiables por agencias de la Organización de Naciones Unidas y expertos independientes. No ofrece un desglose entre civiles y combatientes, pero afirma que la mayoría de los muertos son mujeres y niños.
Israel sostiene que sus ataques van dirigidos contra milicianos que ponen en peligro a sus soldados, participaron en el ataque del 7 de octubre o cometen otras violaciones. Cinco soldados israelíes han muerto desde el alto el fuego.
Gaza sigue en gran medida hecha añicos. La mayoría de sus 2 millones de palestinos están desplazados; muchos viven en campamentos de tiendas donde las malas condiciones y el hacinamiento han provocado infestaciones de roedores y brotes de enfermedades infecciosas como la varicela.
Cada parte ha acusado a la otra de violar el alto el fuego, y las negociaciones sobre nuevos pasos se han estancado en gran medida. Hamas ha conservado sus armas, pese a los acuerdos para desarmarse, y el ejército israelí se niega a retirarse y controla más de la mitad del territorio.
Nikolay Mladenov, el funcionario de la Junta de Paz que supervisa la transición de posguerra en Gaza, se reunió con el primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu el lunes, en parte para hablar de un nuevo acuerdo de desarme que la junta creada por Estados Unidos ha alcanzado con Hamas.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció la semana pasada un acuerdo que pide a Israel cesar sus operaciones militares en Gaza y a Hamas y sus aliados allí detener toda actividad miliciana. Después de que se difundiera el texto del acuerdo, Israel dijo que tenía “serias preocupaciones de seguridad”.