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Windows 10 se resiste a desaparecer pese al impulso de Microsoft a Windows 11

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Nota publicada: 2026-05-27

La transición de Windows 10 a Windows 11 sigue siendo un tema incómodo para Microsoft. Aunque la compañía ha impulsado con fuerza su sistema operativo más reciente, una parte importante de los usuarios continúa aferrada a Windows 10, incluso después del retiro de su soporte oficial.

El tema volvió a llamar la atención luego de una conversación entre Bill Gates y Mark Cuban, empresario y propietario minoritario de los Dallas Mavericks. Cuban planteó una pregunta en tono de broma sobre qué haría Gates si, después de dejar Microsoft, descubriera que Steve Ballmer hubiera cambiado Windows 11 por Windows 10. La respuesta de Gates fue breve y humorística: “Me escondería de los medios”.

Más allá del comentario, la situación refleja un debate real en el mundo tecnológico: muchos usuarios no encuentran razones suficientes para abandonar Windows 10. Aunque Windows 11 ya representa cerca del 70% del mercado, Windows 10 todavía conserva una presencia importante, estimada entre el 25% y 30%.

La resistencia no es casual. Windows 10, pese a tener más de una década, sigue siendo un sistema estable, compatible con gran parte del software actual y menos exigente con el hardware que Windows 11. Para quienes usan la computadora en tareas cotidianas, como navegar, trabajar con documentos, revisar correos o utilizar programas básicos, el cambio puede sentirse más como una imposición que como una mejora necesaria.

Uno de los principales obstáculos ha sido el requisito técnico de Windows 11. Muchas computadoras que aún funcionan correctamente no cumplen con las condiciones exigidas para actualizarse, lo que genera preocupación entre usuarios y especialistas por el posible impacto económico y ambiental de reemplazar equipos que todavía son útiles.

También influyen las decisiones de diseño. Algunos usuarios han criticado cambios en la interfaz, ajustes en funciones conocidas y una experiencia que no siempre se percibe como una evolución clara frente a Windows 10. En tecnología, las actualizaciones suelen aceptarse mejor cuando ofrecen beneficios visibles, no cuando parecen obligatorias.

Microsoft, por su parte, mantiene definido el futuro de Windows 10. El soporte oficial terminó el 14 de octubre de 2025, pero la compañía ofrece el programa Extended Security Updates, conocido como ESU, que permite recibir actualizaciones de seguridad por un año adicional mediante un pago de 30 dólares.

Este programa puede ser una salida temporal para quienes aún no pueden o no quieren migrar a Windows 11. Sin embargo, no representa una solución permanente. Una vez concluido ese periodo adicional, los usuarios deberán actualizar su sistema, cambiar de equipo o continuar usando Windows 10 sin protección oficial contra nuevas amenazas de seguridad.

El caso deja una lección importante para la industria tecnológica: no basta con lanzar una nueva versión para que los usuarios migren de inmediato. La confianza, la estabilidad, la compatibilidad y la utilidad real siguen siendo factores decisivos.

Windows 10 se mantiene como un recordatorio de que, para muchos usuarios, el mejor sistema operativo no siempre es el más nuevo, sino el que funciona bien, no exige cambios innecesarios y se adapta a las necesidades reales del día a día.



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