Nota publicada: 2026-07-23
Ciudad de México. El déficit de atención e hiperactividad (DAH) es una condición. No es una enfermedad ni un trastorno, sino una forma diferente de funcionamiento del cerebro que no se diagnostica con ninguna prueba de laboratorio ni estudio de imagen. En México está presente en alrededor de 1.5 millones de niños y en la consulta médica se ha identificado que 40 por ciento de los padres de familia también viven con DAH, afirmó Edilberto Peña de León, psiquiatra del Centro de Investigaciones del Sistema Nervioso (Cisne).
Con base en indicadores internacionales, el especialista comentó que entre 2.5 y 4 por ciento de personas mayores de edad tienen DAH, de las cuales 11 por ciento tiene diagnóstico y de estas, menos de 0.5 por ciento recibe tratamiento médico.
En conferencia donde se anunció el regreso al mercado mexicano del medicamento
Lisdexafentamina para el manejo del DAH, como parte de la alianza entre los laboratorios Teva y Chinoin, Peña de León resaltó que esta condición de salud representa una crisis silenciosa, porque aunque, en general, se identifica en los niños que son impulsivos, platican sin control y/o todo el tiempo están en movimiento, cuando no reciben atención médica aumenta el riesgo de deserción escolar, consumo de drogas, depresión y ansiedad, entre otros.
Al llegar a la edad adulta, esos individuos se enfrentan a dificultad para mantener un trabajo, así como para establecer vínculos interpersonales.
El DAH sin diagnóstico ni tratamiento puede ser causa de divorcios y frustración de quien lo padece, entre otras consecuencias.
Dificultades para la detección de DAH
El desafío para los países y los sistemas de salud es que el DAH tiene una alta variabilidad clínica y diferentes presentaciones, por lo que su detección y confirmación es subjetivo, sobre todo cuando las manifestaciones de inatención, impulsividad e hiperactividad son leves y pasan desapercibidas.
El medicamento presentado ayer se caracteriza por ser un profármaco, es decir que se diseña con un método para que entre al organismo inactivado. Mediante procesos metabólicos se activa en forma lenta, generalmente al llegar al hígado, y se libera gradualmente en el torrente sanguíneo.
Eso tiene la ventaja de que evita los picos de acción del fármaco a lo largo del día, además de que por su mecanismo de acción disminuyen los efectos adversos, en particular, las náuseas y la pérdida de apetito, explicó Peña de León.
Lisdexafentamina se utiliza desde 2007 en Estados Unidos. En México se comercializó hasta hace unos seis años y ahora es retomado por Teva y Chinoin como una alternativa para las personas con DAH. El producto debe ser prescrito por un médico especialista, ya que se trata de un medicamento controlado que se vende únicamente con receta.