Nota publicada: 2026-07-18
Caracas. La cifra de muertos por los dos terremotos ocurridos el mes pasado en Venezuela aumentó a 5 mil 69, según datos difundidos el viernes por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, mientras miles de familias damnificadas permanecen en campamentos improvisados, principalmente en La Guaira, una de las zonas más afectadas por los movimientos telúricos.
El número de heridos por los sismos del 24 de junio se mantiene en 16 mil 740, mientras que 17 mil 907 personas permanecen sin hogar.
El Gobierno no ha actualizado la cifra de desaparecidos desde los primeros días posteriores a los terremotos, cuando informó que al menos 150 personas se encontraban en esa condición.
Damnificados abarrotan "Ciudad Carpita" en La Guaira
"Bienvenidos a Ciudad Carpita", se lee en un letrero colocado junto a una bandera de Venezuela en la entrada de uno de los campamentos habilitados para los damnificados en el estado de La Guaira.
Ante la perspectiva de una larga espera para recuperar sus viviendas o encontrar un nuevo hogar, decenas de familias comienzan a organizar su vida cotidiana entre tiendas de campaña en este refugio improvisado. La Guaira se convirtió en una de las zonas más afectadas por los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron Venezuela.
"Tenemos que salir adelante, tenemos que agradecer que tenemos una oportunidad", dijo a AFP Hengelbert Bello, de 38 años, quien perdió a varios familiares durante los sismos. "Pero con un propósito hacia adelante, mente clara, se puede continuar la vida y ayudar a los que nos quedan", aseguró.
Bello vivía con su familia en Gran Cacique Mare Abajo, un conjunto residencial de alrededor de mil departamentos construido durante el Gobierno de Hugo Chávez, entre 1999 y 2013, que resultó arrasado por los terremotos.
Desde entonces, se trasladó junto con sus vecinos a la playa ubicada frente al complejo habitacional. Entre las hileras de carpas, las familias realizan sus actividades cotidianas al aire libre y buscan adaptarse a las condiciones del campamento.
Los damnificados comparten refrigeradores y preparan alimentos con cilindros de gas en grandes ollas comunitarias. También cuentan con la posibilidad de alquilar lavadoras portátiles por cinco dólares.
"En medio de lo que nos está pasando, debemos hacer lo que se pueda para mantener las cosas limpias y ordenadas. Si Dios nos dio una oportunidad más, hay que seguir adelante", expresó Eunice Hernández, de 45 años y madre de dos adolescentes.
"Muchos sueños se quedaron"
Los aparatos eléctricos funcionan mediante un cable conectado a un poste del alumbrado público, aunque el suministro de energía presenta fallas frecuentes.
Las autoridades envían diariamente un camión cisterna para abastecer gratuitamente de agua los tanques portátiles utilizados por las familias.
De acuerdo con cifras oficiales, casi 21 mil personas afectadas por los terremotos viven actualmente en campamentos ubicados en Caracas y La Guaira. En algunos casos, los refugios enfrentan carencias de agua y baños portátiles.
Personal médico desplegado en hospitales de campaña trabaja para prevenir la propagación de enfermedades respiratorias e intestinales entre la población damnificada.
Al menos 185 edificaciones se desplomaron en La Guaira y cerca de 900 resultaron afectadas, según cifras oficiales.
Varios de los edificios donde habitaban las familias damnificadas se partieron en dos o sufrieron desplazamientos de varios centímetros debido a la intensidad de los movimientos telúricos.
"Cada vez que vengo me da nostalgia porque nadie quiere pasar por esto", contó entre lágrimas Ramón González, un barbero de 42 años, mientras mostraba los daños en la torre donde vivía.
El día de los terremotos murió una adolescente que se preparaba para celebrar su fiesta de 15 años. "Se me rompe el corazón porque ella era como mi hija. Muchos sueños se quedaron aquí", agregó.
González lamentó haber perdido el hogar donde vivía con su esposa y sus cuatro hijos. Actualmente, la familia comparte el refugio con dos personas mayores que no cuentan con familiares que puedan apoyarlas.
"Hemos sobrevivido a muchas cosas", afirmó. "Esperaré el tiempo que sea necesario para recuperar mi casa".