Nota publicada: 2026-06-30
México se mantendrá como el principal importador mundial de maíz hacia 2035 y será el quinto mercado con mayor demanda del grano, de acuerdo con las Perspectivas Agrícolas 2026-2035 elaboradas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
El informe estima que México concentrará el 10 por ciento de las importaciones mundiales de maíz durante la próxima década, por encima de la Unión Europea, con 9 por ciento; Vietnam, 8; Japón, 7, y China, con 3 por ciento.
En cuanto al consumo, el país ocupará el quinto lugar a nivel mundial con una participación de 4 por ciento de la demanda global. Estados Unidos encabezará la lista con 25 por ciento, seguido por China con 24 por ciento, Brasil con 7 por ciento y la Unión Europea con 5 por ciento.
Las organizaciones señalaron que esta diferencia entre consumo e importaciones refleja la brecha existente entre la demanda interna y la producción nacional del grano, fundamental para la alimentación humana y pecuaria en México.
El reporte también analiza el panorama del sector ganadero ante las restricciones comerciales derivadas del brote del gusano barrenador detectado en 2024. Bajo un escenario de normalización sanitaria, la OCDE y la FAO prevén que el comercio de ganado vivo entre México y Estados Unidos se restablezca completamente en 2027, apoyado por acciones como la operación de la planta de producción de moscas estériles instalada en Chiapas.
No obstante, advierten que si las restricciones sanitarias se prolongan, las exportaciones mexicanas de ganado vivo podrían desaparecer hacia 2035, mientras que la producción nacional de carne de res aumentaría 6 por ciento y las importaciones del cárnico disminuirían 11 por ciento.
Asimismo, el informe estima que el consumo interno de carne de res crecería 2.5 por ciento, las exportaciones de carne bajarían 18 por ciento y los precios al productor disminuirían alrededor de 5 por ciento.
En términos globales, la OCDE y la FAO prevén que las mejoras en la productividad permitan elevar 9 por ciento el ingreso agrícola bruto por trabajador durante la próxima década, aunque advierten que la volatilidad de los mercados agrícolas sigue representando un riesgo para los productores.