Nota publicada: 2026-10-26
Una empresa de investigación en inteligencia artificial de California, Estados Unidos, anunció que administró por primera vez a un paciente humano bacteriófagos diseñados mediante IA para combatir una infección resistente a los antibióticos.
La compañía Radical Numerics identificó el tratamiento como Omnii-1 y señaló que los virus fueron diseñados para atacar bacterias específicas. Sin embargo, el anuncio todavía está pendiente de una evaluación científica independiente mediante una publicación revisada por pares, y no se han divulgado los resultados clínicos detallados del paciente.
Los bacteriófagos, también conocidos como fagos, son virus que infectan bacterias específicas. Su potencial terapéutico radica en que pueden atacar determinados microorganismos sin afectar necesariamente a otras bacterias beneficiosas, como las que forman parte de la microbiota intestinal.
CÓMO FUNCIONAN LOS BACTERIÓFAGOS
El proceso comienza con la identificación de la bacteria responsable de la infección. A partir de una muestra del paciente, los investigadores buscan o diseñan fagos capaces de reconocer y atacar al microorganismo.
Estos virus se adhieren a receptores específicos de la superficie bacteriana, introducen su material genético y utilizan la maquinaria celular para multiplicarse. En determinados casos, el proceso termina con la ruptura de la bacteria y la liberación de nuevos virus.
Actualmente, encontrar fagos adecuados puede requerir búsquedas prolongadas en colecciones de virus obtenidos del ambiente. La inteligencia artificial busca acelerar este procedimiento al analizar secuencias genéticas y datos sobre las interacciones entre los fagos y sus bacterias objetivo.
LA APUESTA POR EL DISEÑO GENÉTICO CON IA
Radical Numerics afirma que su modelo Omnii-1 fue entrenado con secuencias genómicas, genomas de bacteriófagos y datos sobre su interacción con distintas bacterias.
Según la empresa, el sistema permite proponer variantes de fagos para necesidades específicas, sintetizarlas y evaluar su viabilidad y actividad contra diferentes cepas bacterianas. Los resultados de estas pruebas sirven para orientar nuevas etapas de diseño.
La compañía aseguró que los fagos generados con Omnii-1 fueron administrados a un paciente con una infección resistente a los antibióticos, bajo un protocolo de uso compasivo autorizado y supervisado por un médico. No obstante, no reveló información específica sobre la evolución del paciente.
UN POSIBLE AVANCE FRENTE A LA RESISTENCIA ANTIMICROBIANA
La resistencia a los antibióticos representa un desafío creciente para los sistemas de salud. Ante la pérdida de eficacia de algunos medicamentos, los tratamientos basados en bacteriófagos se investigan como una alternativa potencial para determinadas infecciones difíciles de tratar.
El diseño asistido por inteligencia artificial podría reducir el tiempo necesario para identificar candidatos terapéuticos y adaptar los fagos a bacterias concretas.
Sin embargo, el anuncio de Radical Numerics todavía requiere evidencia clínica verificable. Será necesario conocer la respuesta del paciente, la seguridad del tratamiento y los resultados de futuras investigaciones para determinar su utilidad médica.
Por ahora, Omnii-1 representa una propuesta experimental que combina inteligencia artificial y terapia con bacteriófagos, pero no demuestra por sí sola que esta tecnología sea eficaz de manera generalizada contra las infecciones resistentes.