Nota publicada: 2026-08-30
Movimiento Ciudadano: Una crisis anunciada
Bulmaro Pacheco.
Aprecio a Dante Delgado Rannauro, un amigo muy querido desde que juntos trabajamos en la SEP a principios de los años ochenta del siglo pasado, bajo la dirección de don Fernando Solana Morales y Fernando Elías Calles.
Muy joven él, fui testigo de sus enormes esfuerzos por lograr la candidatura a la alcaldía de su natal Córdoba, Veracruz. Coincidimos posteriormente como diputados federales en la LIII Legislatura y nunca interrumpimos la comunicación cuando nuestras carreras en el servicio público tomaron diferentes derroteros, tanto en la administración pública federal como en el servicio exterior mexicano: él en Veracruz y yo en Sonora.
Fui testigo también de sus enormes esfuerzos por crear un nuevo partido político nacional: Convergencia por la Democracia, registrado en 1999 y convertido en Movimiento Ciudadano en 2011.
La amistad ha seguido y la comunicación también. Hemos combinado experiencias y vivencias, caídas y levantadas y, cada vez que nos encontramos, hacemos gala de nuestra amistad ininterrumpida, que ha tenido como base el respeto a las coincidencias políticas y a la diferente forma de pensar de ambos en ideas, enfoques, opiniones e interpretaciones acerca de la realidad mexicana.
La crítica ha estado siempre presente y el interminable debate político también, siempre con respeto y buen nivel.
Como partido, Convergencia por la Democracia hizo su debut electoral en la elección presidencial del año 2000, apoyando a la llamada Alianza por México, cuyo candidato fue Cuauhtémoc Cárdenas. Esa alianza la integraron PRD, PT, PAS, PSN y CD y entre todos, lograron el 16.64% de la votación.
En 2006 fueron de nuevo en alianza, ahora con Andrés Manuel López Obrador como candidato presidencial, en la llamada Coalición por el Bien de Todos (PRD,PT,Convergencia), logrando un 35.33% y quedando a solo 256 mil votos del primer lugar.
En 2012 volvieron a participar con López Obrador como candidato del llamado Movimiento Progresista, junto con el PRD y el PT, ahora como Movimiento Ciudadano, logrando un 31.59% de la votación —en el segundo lugar— de la elección, superando a la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota.
En 2018 hicieron alianza en Por México al Frente, ahora con Ricardo Anaya, junto con los partidos PAN, PRD y MC, logrando el 22.27% de la votación y quedando en segundo lugar. Esa elección la ganó López Obrador en alianza con Morena, el Partido del Trabajo y Encuentro Social.
En 2024, Movimiento Ciudadano tuvo por primera vez candidato propio y ya sin alianzas. Su dirigente nacional, Jorge Álvarez Máynez, logró para su partido 6.2 millones de votos, es decir, un 10.32% del total, dando lugar a una buena cantidad de legisladores locales y federales. Ganó también las gubernaturas de Jalisco —que refrendó— y Nuevo León.
Ahora se preparan para la elección de 2027, donde Delgado asegura que ganarán cinco de las 17 gubernaturas que estarán en juego, así como una cifra cercana a 10 capitales estatales.
En Sonora, el partido Movimiento Ciudadano enfrenta actualmente una de sus recurrentes crisis, derivadas de la —también recurrente— improvisación de sus cuadros políticos.
Esa tendencia que tienen de jalar aspirantes y candidatos de otros partidos, que ellos aseguran les podría redituar en abultadas cifras electorales, no ha dejado de ser una quimera en la entidad, sobre todo en materia de resultados.
Ninguno de los cuadros cooptados con anterioridad ha hecho antigüedad en el partido de Dante Delgado. Llegan, participan, son candidatos, al rato son regidores o diputados locales y después se retiran del partido. Casi ninguno ha calentado asiento en las filas del partido. ¿A qué se debe?
Así sucedió, por ejemplo, con el exdiputado federal del PAN y alcalde de Agua Prieta,David Figueroa que fue candidato en Hermosillo. Logró una regiduría y no tardó en emigrar al partido Morena; ahora es un militante destacado del Partido Verde Ecologista.
La expresidenta municipal de Hermosillo, de origen panista, Dolores del Río, fungió inclusive como dirigente estatal y diputada local de MC. Aspiró en 2021 a ser candidata al gobierno estatal y MC optó por el empresario Ricardo Bours Castelo.
Del Río dejó las filas de MC y se sumó al equipo de Alfonso Durazo en Morena. Ya en el gobierno de Durazo fue secretaria de Seguridad, candidata a la alcaldía de Hermosillo y contralora estatal. Ahora está anotada entre los seis aspirantes al gobierno estatal.
Ricardo Bours abandonó la candidatura estatal y anunció su alianza con el entonces candidato de la alianza PRI-PAN, Ernesto Gándara Camou. MC se quedó sin candidato en 2021.
Otras defecciones importantes han sido las de Joaquín Navarro, en Álamos; los Valenzuela de Etchojoa; Marcos Ulloa —ex PRI, ahora PT— y Manuel Villegas —ex PAN, después MC—, de Guaymas; Felipe Gutiérrez —ex PRI—, en Navojoa, quienes por diversas razones han dejado el partido y se han sumado a otras fuerzas.
El más reciente caso de renuncia al partido y a su militancia ha sido el de la coordinadora estatal, Natalia Rivera Grijalva, por no estar de acuerdo con la posibilidad de que MC postule como candidato a la alcaldía de Hermosillo en 2027 al exalcalde panista (2012-2015) Alejandro López Caballero..
Aquí es donde la dirigencia nacional de MC debe poner toda la atención ante la permanente inestabilidad de sus cuadros y el desencanto de su militancia, que poco alcanza a comprender la naturaleza de las decisiones de carácter nacional con impacto en lo local.
En MC se repiten vicios que antes caracterizaron al PRI, al PAN y al PRD, y que ahora están arraigados en Morena. De ahí debería ese partido sacar experiencias para evitar ingratas sorpresas.
Porque la militancia se pregunta: ¿Vale la pena trabajar un buen tiempo en el partido, formando cuadros y alentando expectativas políticas en la militancia decidida, para que en cualquier momento les salgan con que las candidaturas importantes tienen como origen las negociaciones cupulares a nombre de la rentabilidad electoral? Y lo peor con gente que llega exigiendo derechos sin hacer cola y en primera fila.
Trabajar duro políticamente, ¿para qué? Matarse recorriendo los caminos del estado para organizar las estructuras partidistas en cada uno de los municipios, ¿para qué? ¿Para que las relaciones públicas sustituyan a la política, dejando con un palmo de narices a la militancia que realmente se hace ilusiones de procedimientos democráticos hacia el interior de los partidos? ¿Bastará con que un aspirante de otro partido les diga que ya se bañó en el Ganges y se purificó políticamente para desplazar a los cuadros que realmente trabajan para el partido naranja?
Antes criticábamos a los partidos “cachavotos”; ahora, a los partidos “cachatodo”, que en un afán de subir sus niveles de votación dejan de lado los principios y convicciones, depositándolo todo en un malentendido pragmatismo político que tiende a rebasarlos.
La crisis de Movimiento Ciudadano en Sonora se ahonda porque tampoco cuentan con una candidatura al gobierno estatal que realmente arrastre y emocione a las mayorías y, al parecer, ya no tendrán tiempo para construirla e impulsarla. Todo partido político —que no sea vendetta ni franquicia rentada— siempre será muy útil para México. Ojalá que la reciente crisis en Sonora haga reflexionar a la dirigencia nacional de MC.