Nota publicada: 2026-08-13
Madrid. El ministro del Interior del gobierno español, el socialista Fernando Grande-Marlaska, reconoció que en la ciudad autónoma de Ceuta, donde a finales de julio entraron de forma masiva más de 80 mil migrantes al unísono, todavía hay 5 mil de ellos deambulando por sus calles, de los cuales alrededor de mil 900 son menores de edad.
La legislación española obliga a las autoridades a proteger y darles amparo a esos niños, que ya fueron registrados pero que todavía subsisten en condiciones precarias. Ante la presión social de los habitantes de Ceuta, el político español se comprometió a que “ninguna persona que pretenda entrar” al país de “manera irregular se va a quedar” y “ni va a ser regularizado”.
El pasado 30 de julio se registró la mayor entrada masiva de migrantes africanos en territorio europeo, en este caso en la ciudad española de Ceuta, una de las dos -junto con Melilla- que tiene el Estado español en el norte de África.
Aquel día el gobierno del socialista Pedro Sánchez reconoció al principio que sólo habían entrado al país cinco mil migrantes, después la televisión pública marroquí elevó la cifra a 30 mil y al día siguiente las autoridades españolas reconocieron que eran al menos 50 mil. Una semana después, el ministerio del Interior español reconoció que habían sido más de 70 mil -que ahora ya son más de 80 mil-, de los cuales más de 90 por ciento ya habían regresado de forma voluntaria a su país.
Pero en estas dos semanas había dudas sobre el número exacto de las personas que todavía deambulan por las calles de Ceuta, sin comida y sin agua, y huyendo de los controles policiales y militares que activó el gobierno español para propiciar su expulsión o “regreso voluntario”.
Autoridades son recibidas con abucheos en Ceuta
Hasta hoy, que el ministro del Interior viajó a Ceuta y reconoció que todavía había cinco mil migrantes en las calles y que de ellos al menos mil 900 son menores de edad. Y ante la presión social de Ceuta, donde fue recibido con abucheos e insultos, el representante del gobierno señaló que “ninguna persona que pretenda entrar en Ceuta o Melilla de manera irregular se va a quedar ni en Ceuta, ni va a ir a la Península ni va a ser regularizado. Lo único que hacen es jugarse la vida”.
La visita del político español a Ceuta viene precedida de unas declaraciones del ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, quien criticó la legislación española para agilizar el retorno de los menores de edad marroquíes a su país y que incluso están valorando suspender la aplicación del acuerdo de extradición entre ambos países, lo que dificultaría aún más la repatriación de los migrantes.
Además, ambos gobiernos están en alerta ante una supuesta e inminente entrada masiva de migrantes por Ceuta y Melilla, que se podría llevar a cabo en los próximos días, de ahí que se decidió fortalecer la seguridad a ambos lados de la frontera y evitar así una tragedia similar a la del pasado 30 de julio, en la que el recuento oficial de fallecidos es de 83 en territorio español y de 14 en el marroquí, si bien diversas organizaciones no gubernamentales que trabajan en la zona, como Caminando Fronteras y la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, elevan esa cifra a más de 160.