Nota publicada: 2026-06-14
El Huatabampo de Ernestina y Consuelo Murillo Talamante
Bulmaro Pacheco.
Mujeres valiosas en Huatabampo han existido siempre, no necesariamente en la actividad política, sino en lo social, en el liderazgo obrero, en la medicina y en el magisterio, en el ambiente campesino, agrario y de clases medias, en la iniciativa privada y en las labores altruistas. Sin embargo, sigue siendo un misterio el porqué Huatabampo, a 128 años de la creación del municipio, nunca ha tenido una presidenta municipal.
A Huatabampo se le han adelantado en esa materia municipios como Navojoa, Benito Juárez, Yécora, Álamos, Quiriego, Tubutama, San Javier, Onavas, Guaymas, Hermosillo y Magdalena, entre otros.
Desde que se creó el distrito local en 1970, solo ha tenido diputadas suplentes como Beatriz Palafox en 1988, Dalia Valenzuela en 2000, Elsa Margarita Gómez Retes en 2003, Maribel Escalante Gámez en 2006, y propietarias de representación proporcional: Gorgonia Rosas López en 2009, Shirley Vásquez Romero en 2012, Hilda Alcira Chang Valenzuela en 2012 y Sagrario Montaño en 2021.
Solo cuatro mujeres han sido síndicas del Ayuntamiento: la nieta del exalcalde Antonio Encinas, Yolanda Encinas Horta, Oralia Palomares de la colonia Unión, María de los Angeles Velásquez y Maria Antonieta Gutiérrez Verdugo de la sección 28 del Sindicato de maestros (SNTE).
Ha habido, eso sí, regidoras del ayuntamiento y solo una diputada federal: Shirley Vásquez Romero por el Partido del Trabajo, del 2021 al 2024. Pero de que hay y ha habido mujeres valiosas, siempre, es una verdad que no admite mayor discusión: Luz Otero Pablos (que rescató del fusilamiento a Ricardo Topete Almada), Rosario Sañudo, Rosa Emma Love Mendívil, Irma Guerra Paredes, Eloísa Guerra Paredes, Eudelia Verdugo, Rosa Quintana,Luz Esther Leyva Reyes, Juana y Elvira Morales Valenzuela, María Velarde, Lucrecia Moreno, Carolina Valenzuela,Candelaria Acosta y las hermanas Murillo Talamante.
Doña Ernestina Murillo va a cumplir 99 años el próximo 25 de noviembre; nació en 1927. Luce firme y bien como siempre, sin mayores alteraciones. Recuerda muy bien imágenes y nombres con un sentimiento de cierta nostalgia por lugares y personas.
Lo primero que uno se pregunta es cómo le han hecho ellas para alcanzar esos niveles de longevidad y durar tanto en la vida, a pesar de haber carecido de cosas elementales en el Huatabampo de los años 20 del siglo pasado, cuando nacieron. Tres factores, afirman los expertos para explicar la longevidad de éstas personas; la alimentación, la limpieza y la actividad física.
Un Huatabampo de los años veinte del siglo pasado, con apenas dos escuelas de nivel elemental, sin agua potable —agua del bacerán— y sin electricidad, con las calles de tierra apenas trazadas en manzanas con terrenos de 20 por 50 metros (mil metros cuadrados), definidas a finales del siglo XIX por la Secretaría Federal de Fomento para dar vida a un nuevo pueblo, ubicado ya en una zona alta de terrenos inaccesibles para las bravas aguas derivadas de las constantes crecientes del Río Mayo, que por años destruyeron sembradíos, viviendas y poblaciones enteras situadas en sus márgenes. También enfrentando epidemias y enfermedades endémicas como la tuberculosis, la lepra, la tos ferina y la poliomielitis, entre otras.
La hermana de Ernestina, Consuelo, nacida un 14 de febrero de 1925, murió el 28 de octubre de 2015 a los 90 años.
Ambas fueron becarias de los programas de gobierno del presidente Lázaro Cárdenas en materia de educación —ante la urgencia de alfabetizadores— cuando México y Sonora observaban un analfabetismo superior al 80% de la población y urgía preparar profesores aun sin terminar los estudios de primaria.
Ambas, Ernestina y Consuelo, estudiaron como internas en la Escuela Normal Rural de Camichín, (creada en 1930), ubicada en la exhacienda del mismo nombre —por la abundancia del árbol de camichín—, localizada en el municipio de Zacualco de Torres, en Jalisco. Fue una institución histórica. La escuela fue posteriormente clausurada y su legado, junto con su matrícula, pasó a conformar la Escuela Normal Rural de Jalisco —posteriormente ubicada en Nayarit—, y su sucesora espiritual en el estado: la Escuela Normal Rural "Miguel Hidalgo", ubicada en Atequiza Jalisco actualmente en funciones y se encuentra a 30 kilómetros al sureste de Guadalajara y a 16 kilómetros del lago de Chapala, dentro del municipio de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco.
Ernestina y Consuelo que recibían dos pesos semanales (PRE partida de recreación) como ayuda regresaron a Huatabampo en los tiempos del gobernador Anselmo Macías. Ernestina fue comisionada a labores de alfabetización en escuelas primarias de Moroncárit —casa del moro— y Navovaxia —nopal lavado—.
Consuelo fue comisionada al Júpare, El Etchoropo y El Caro. También a Agiabampo —guásima en el agua— y Bachantahui —pecho de pato—.
Consuelo se casó en 1945 con Jesús Manuel Arana Castro —hijo de José Arana Vega y Francisca Castro—, de Agiabampo, y procrearon a Norma (1950), Hermelicia (1952), Consuelo(1953), Jesús Manuel (1955), Humberto (1956), José Trinidad(1958), Francisca (1959), Marco Antonio (1961), Rosina (1963), Dalia (1965) y Ernestina(1968).
La familia de Consuelo se asentó primero en Bachantahui y después en la colonia Unión. Manejó el negocio de molino de nixtamal y abarrotes, y la enfermería empírica en el ambiente indígena; reinició después su carrera magisterial en Querobabi. Se jubiló en Hermosillo. Perdió dos hijos en la lucha revolucionaria de los setenta de la llamada “guerra sucia”, , Jesús y Marcos. Fue de las mejores amigas de la luchadora social Rosario Ibarra de Piedra. Murió en 2015 y sus restos descansan en Hermosillo.
En 1947, Ernestina se casó con el agricultor Óscar Urrea Román, de la población de Acamaya, Álamos, y procrearon a siete hijos: Óscar (1948), Mario (1949), Adán (1951), Héctor (1952), César (1953), Rosa Elena (1958) y Rubén (1960).
Tanto Urrea Román como Rodolfo Rosas Ibarra fueron elegidos y convocados a dialogar con Norman Bourlag (posteriormente Premio Nóbel de la Paz) en el Valle del Yaqui para explicarle sus éxitos como agricultores en la siembra de maíz, trigo y algodón y sus iniciativas para tecnificar la agricultura.
En 1949, el matrimonio Urrea Murillo instaló su vivienda en la recién creada colonia 14 de Enero. Durante buen tiempo, su casa fue la única que tenía llave de agua potable.
Eran interminables las colas de vecinos que iban con baldes y cubetas a acarrear agua de esa casa. Tiempos de devastación, acababa de pasar la creciente del Río Mayo que arrasó con parte de las áreas urbanas de Huatabampo, lo que obligó a las autoridades a trasladar asentamientos humanos a la recién formada colonia 14 de Enero, por la fecha en que el fenómeno meteorológico arrasó una parte de Huatabampo.
Era una casa amplia y accesible donde —entre otras cosas—se podía encontrar una colecciones completas de las revistas Siempre! Y Jueves de Excelsior.
Ernestina y Consuelo, ambas hermanas serían beneficiarias —por sus orígenes sociales y su aplicación a la educación— del reparto agrario que creó el ejido La Unión (Ernestina con 13.5 Hectáreas y Consuelo con 13) asentado en los terrenos que antaño fueron propiedad del revolucionario Benjamín Hill —exsíndico de Navojoa en el porfirismo— y pariente cercano del general Álvaro Obregón Salido.
Con los ejemplos anteriores vemos que Mujeres valiosas las hay y ha habido en Huatabampo sin duda. Para —ejemplo bastan estas dos muestras de luchadoras de la comunidad— que con todo y las carencias y limitaciones de su tiempo salieron adelante, nunca se arredraron y aportaron a su comunidad. Honor a quien honor merece.