Nota publicada: 2026-03-24
Ginebra. El mundo ha dado a Israel “una licencia para torturar palestinos”, acusó ayer la experta de la Organización de Naciones Unidas (ONU) Francesca Albanese y agregó que la vida en los territorios ocupados “es una continuidad de sufrimiento físico y mental”.
Albanese, relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos en los territorios palestinos ocupados desde 1967, dijo que “la tortura se ha convertido de hecho en una política de Estado” en Tel Aviv.
“A Israel se le ha dado, en la práctica, una licencia para torturar palestinos, porque la mayoría de sus gobiernos, sus ministros, lo han permitido”, afirmó al presentar su último informe ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Albanese se ha enfrentado a duras críticas, acusaciones de antisemitismo y peticiones de destitución, procedentes de Israel y de algunos de sus aliados, debido a sus constantes denuncias.
“No es una defensora de los derechos humanos; es una agente del caos (...) y cualquier documento que produzca no es más que una diatriba activista cargada políticamente”, señaló en un comunicado la misión de Israel en Ginebra.
La experta “promueve peligrosas narrativas extremistas para socavar la propia existencia del Estado de Israel”, agregó.
El informe de Albanese sostiene que Israel tortura sistemáticamente a palestinos a una escala “que sugiere venganza colectiva e intención destructiva.
“Mi informe también muestra que la tortura va mucho más allá de los muros de las prisiones, en lo que sólo puede describirse como un entorno torturador impuesto por Israel en todo el territorio palestino ocupado”, declaró ante el Consejo de Derechos Humanos.
Albanese explicó que la tortura destruye las condiciones que hacen que la vida tenga sentido, despojando a las personas de su dignidad humana.
“Los testimonios que yo y muchos otros documentamos (...) son pruebas de crímenes atroces dirigidos contra la totalidad del pueblo palestino, en la totalidad de la tierra ocupada, mediante una total conducta criminal”, señaló.