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Argentina conmemora 50 años del golpe con resistencia vigente

LA JORNADA /




Nota publicada: 2026-03-24

Buenos Aires., A 50 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976, que impuso la dictadura más cruenta en la historia de Argentina, el país se encuentra en una verdadera encrucijada, una disyuntiva severa y el gobierno del ultraliberal Javier Milei enfrenta la sobrevivencia de una extraordinaria resistencia de los organismos de derechos humanos que se advierte en sus consignas intactas de “memoria, verdad y justicia”.

A esto se añade la recuperación de identidades y la continuidad, a pesar de todas las amenazas que enfrenta la lucha sin respiro, para terminar para siempre con la impunidad en el país. Sostener esto ante un gobierno cuya actividad central está dirigida a anular el Estado nacional, más todos los derechos adquiridos mediante largas luchas, con el costo de miles de vidas, así como desaparecer la memoria histórica, la identidad nacional, junto con cultura, educación, escuelas, hospitales, universidades y vastos sectores sociales, entre ellos los más débiles entre los débiles, que es parte del programa depredador de esta administración, la continuidad de la resistencia es de extraordinaria trascendencia mundial.

Ese medio siglo de resistencia de los organismos de derechos humanos tiene una vanguardia “de ángeles” que son las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que el 30 de abril de 1977 se plantaron en ese sitio histórico para reclamar por sus hijos desaparecidos. En la soledad de la plaza vacía, rodeadas por el silencio que impuso el terror dictatorial, las fundadoras escenificaron aquella ronda de amor que sin duda nunca habían previsto los dictadores. Ese grupo aún pequeño de mujeres, que muy poco después cubrirían sus cabezas con pañales-pañuelos, pedían con las voces desgarradas por sus hijos, arrancados brutalmente de sus hogares y desde entonces desaparecidos.

Puede uno imaginar hoy lo que habrán sentido los integrantes de la junta militar encabezada por el nombrado presidente general del ejército Jorge Rafael Videla, criminal de lesa humanidad, como sus compañeros de armas, cuando mirando detrás de las ventanas vieron aparecer al grupo de mujeres, que coreaban su reclamo y que nunca más dejaron de hacerlo, hasta hoy.

El 8 diciembre de 1977, las madres fundadoras Azucena Villaflor, Esther Ballestrino de Careaga y Marís Ponce de Bianco fueron secuestradas junto con las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet y siete activistas de derechos humanos que las apoyaban. Todos fueron desaparecidos, llevados al centro clandestino de detención de la Escuela de Mecánica de la Armada y luego arrojadas aún vivas al mar por aviones de la Marina.

Como una increíble historia, los vientos marinos llevaron sus restos a las costas de la provincia de Buenos Aires, donde vecinos asustados los enterraron como NN (persona muerta cuya identidad no se conoce). En 2005, los restos fueron rescatados e identificados por el Equipo de Antropología Forense y sus cenizas sembradas: Villaflor, en Plaza de Mayo, y Carega y Binaco, en los jardines de la iglesia de Santa Cruz, donde las secuestraron.

Vigilia por 30 mil ausentes

Las madres, abuelas y familias de los 30 mil desaparecidos, de los asesinados y los sobrevivientes y miles de argentinos comenzaron la noche de este lunes una vigilia en la Plaza de Mayo después de semanas de actividades y debates. Este 50 aniversario transcurre en un país a la deriva, en situación crítica, con la economía en caída libre, desocupación, miseria donde vastos sectores sociales ya ni siquiera pueden sobrevivir.

En estos momentos de contiendas absolutamente creadas por la ambición dantesca que pone en peligro la existencia de la humanidad, el presidente de los argentinos declara irresponsablemente la guerra a Irán, porque quienes gobiernan realmente, detrás del telón, son Estados Unidos e Israel, como denuncian respetados analistas en el país: decidieron ir por la nación asiática con las consecuencias visibles en estas horas.

Mientras el presidente Milei amenaza con un indulto para dejar en libertad a más de mil militares juzgados y detenidos como responsables de aberrantes delitos de lesa humanidad –unos 500 están ya están en prisión domiciliaria– continúan surgiendo archivos de la pasada dictadura, hay juicios en marcha y en días recientes los organismos de derechos humanos y el Equipo de Antropología Forense han descubierto nuevos restos de desaparecidos en uno de los más temibles centros clandestinos de detención y exterminio, como es el de La Perla, en la provincia de Córdoba.

Aunque Milei quitó el financiamiento y cerró una cantidad de organismos humanitarios y de protección social, como el Ministerio de la Mujer, dejando sin fondos a Abuelas de Plaza de Mayo, utilizados para la búsqueda de niños víctimas del robo sistematizado de hijos de padres que fueron desaparecidos, la búsqueda continúa con ayuda del gobierno peronista de la provincia de Buenos Aires y donaciones de simpatizantes.

Lo más extraordinario de lo que se está viviendo en este 50 aniversario es que la consigna “memoria, verdad y justicia”, que implica recuperación de identidad (nacional en estos tiempos) de historia y cultura, son elementos básicos para combatir el intento de recolonización de este país, de América Latina en su conjunto y los organismos de derechos humanos, tan perseguidos hoy, luchan por el acceso a la soberanía nacional, la independencia, a la autodeterminación, la justicia universal. Son 50 años de resistencia que han colocado a Argentina en un lugar privilegiado en la defensa de los derechos humanos, como un modelo para el mundo.



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