• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

Carta a Hilario Valenzuela R.L.


Nota publicada: 2012-01-22

Sr. Valenzuela Robles Linares:

El diputado federal y luchador social del magisterio, Onésimo Mariscales Delgadillo, en declaraciones al periódico El Informador del Mayo del día 17 de enero afirma: “Por considerar que los anuncios anticipados de la Fundación México Sustentable desorientan a la opinión pública, con referencia a la presa Los Pilares...” y también señala:  “Que se ubique en el lugar que le corresponde como institución que tiene como finalidad el impulsar proyectos para el mejoramiento de la vida”; “Que no se deben hacer anuncios al vacío en lo que respecta a los pasos para la construcción del citado embalse ya que se ha anunciado que ya iniciaron las acciones de construcción.” También sostiene que: “La fundación México Sustentable no cuenta con la capacidad para ser quien lleve a cabo los anuncios de las acciones de construcción de la presa “Los Pilares” ya que le corresponde a una dependencia como la Comisión Nacional del Agua o la secretaría federal de Medio Ambiente” y finaliza Mariscales: “Que aún no existe la licitación de la obra, cuando hay anuncios de estudios del suelo o de los beneficios que que traerán para la etnia Mayo...Yo considero que primero es el número uno y luego el dos, para llegar al diez y no pasarse hasta el número ocho”.

El profesor Onésimo sabe lo que dice. Le ha tocado lidiar con la parte más incómoda del proyecto hidráulico, por las presiones del gobierno estatal para tratar de exhibirlo en sus gestiones en el Congreso de la Unión.

También el diputado federal le ha dado seguimiento puntual a los asuntos agrarios, presupuestales, ambientales, financieros y políticos relacionados con la obra, y le preocupan las expectativas generadas por los anuncios realizados por usted sin que las dependencias federales encargadas de la construcción y la atención de los problemas de la tierra y del medio ambiente que deben resolverse, hayan dicho esta boca es mía o hayan atendido de fondo lo que a normatividad y legalidad corresponde.

Mariscales no se opone a la obra, como tampoco me opongo yo, simplemente exigimos que -como la obra va a ser realizada con recursos públicos y no con capital privado- se conduzcan los proyectos en el terreno de la legalidad y la sensibilidad, para escuchar a quienes como los guarijíos, tengan algo que decir en la materia, y hacer la obra correctamente con sus respectivos proyectos: financiero (que ya está), de impacto ambiental (que no está listo), y de tramitología agraria (que no se ha iniciado) establecidos en el artículo 27 de la Constitución. Nada más pero tampoco nada menos.

Dado el estilo del debate sobre la obra que ustedes han impuesto en los últimos doce meses, después del pronunciamiento del diputado Mariscales, que desde un principio ha apoyado sin reservas la obra y se ha movido en México para lograr su aprobación, se le ha orquestado una ola de ataques de panistas bien identificados de la región, como lo han hecho antes con cualquiera que exprese una opinión que no coincida con la de usted.

Lo Inexplicable del caso es que algunos dirigentes del PAN se hayan convertido en voceros de la obra, con el fin de descalificar cualquier tipo de expresión que no los aplauda. Los ataques han arreciado también en contra de quienes, en uno u otro sentido, hemos manifestado preocupaciones legítimas de las agrupaciones sociales, principalmente de las etnias que residen desde hace casi mil años en los terrenos señalados, y que se han manifestado -en sus palabras y con sus propias expresiones- para que las autoridades responsables los escuchen, orienten un diálogo constructivo y se resuelvan algunas de sus principales inquietudes.

El mismo legislador Mariscales fue sujeto de presiones en desplegados -con la intención perversa de exhibirlo- en los periódicos publicados a finales del 2010, en donde se le exigía su intervención ante las comisiones correspondientes de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, para que cabildeara presupuesto de la obra en un evidente doble juego: si se negaba presupuesto la culpa sería del legislador, y si se le aprobaban recursos sería un triunfo para el gobierno del Estado y el PAN.

Son muchos los elementos que se tienen para valorar una megaobra de infraestructura que obligadamente traerá beneficios para la economía regional, fortalecerá las políticas de protección civil de las poblaciones ubicadas a lo largo del Río Mayo, y contribuirá notablemente a una utilización más racional de los recursos hidráulicos. La utilidad de la obra está fuera de discusión como ve, y nadie ha mostrado hasta ahora una oposición a ultranza al proyecto. Lo que se ha solicitado es diálogo, pero en esa ruta al parecer las puertas han permanecido cerradas, y en lugar de diálogo los responsables encabezados por usted han optado por la descalificación y el señalamiento clasista y despectivo hacia quienes han mostrado algún tipo de preocupación por la población afectada, los alcances de la obra, los derechos de los pueblos indígenas y la dimensiones de los proyectos... y no ha sido gratuito. Se manipula y simplifica información para culpar y descalificar en lugar de aclarar y dialogar.

El anterior delegado de la Conagua se dedicó más a la promoción de su imagen que a trabajar por la institución que representó en la entidad. Pasó su tiempo como delegado viajando por el estado, en promoción a su candidatura panista y denostando a los que no estuvieran de acuerdo con el gobierno en el proyecto del Acueducto Independencia, lo que seguramente le van a recordar los electores del Valle del Yaqui, en caso de que en el futuro busque votos por ahí.

El ex delegado, en su afán por lograr una candidatura, dejó de lado muchas de sus obligaciones y no asumió como tal la responsabilidad que le correspondía en los cabildeos de las obras. Al final, su gestión pasó casi desapercibida y no resolvió ni atendió de fondo los problemas que le tocaban de acuerdo a su función. Dejó asuntos pendientes, incluyendo la falta de diálogo con los guarijíos, que ante esa ausencia han buscado interlocutores diversos para hacerse escuchar y que sus demandas tengan verdadero eco.

Al igual que muchos funcionarios que privilegian su imagen y el interés personal antes que el de las instituciones -y muy en sintonía con la nueva generación de panistas-, se fue el Chito Díaz y dejó la víbora chillando en asuntos urgentes que no se atendieron.

El pasado 15 de septiembre, el gobernador Guillermo Padrés en Etchojoa y en Huatabampo, en los informes de los presidentes municipales Pepe Almada y Próspero Ibarra, buscó las ocho columnas de los periódicos anunciando que el presidente de la República ya había aprobado 1,700 millones de pesos para destinarlos a la obra de la presa Los Pilares.

A los pocos días, el senador del PAN Javier Castelo Parada desmintió la información públicamente, y negó que en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación entregado por el Ejecutivo a la Cámara de Diputados el 8 de septiembre, viniera algún centavo destinado al mencionado proyecto. De paso, Castelo reiteró lo mismo en relación al proyecto del Acueducto Independencia.

Al finalizar diciembre del 2011 y por voz del diputado Mariscales, nos enteramos que en la aprobación final del presupuesto sólo habían sido “reasignados” para la obra de un proyecto de estadio de Beisbol para Hermosillo, sólo 90 millones de pesos para el año fiscal 2012. La reasignación la promovieron dos diputados priistas: Mariscales y Pompa Corella.

En tanto, en el presupuesto del gobierno del Estado entregado al Congreso local el 15 de noviembre, en el capítulo destinado a la inversión de la Comisión Estatal del Agua se señalan 140 millones para la presa Pilares en el renglón de los recursos “federalizados” (¿?).

El presupuesto estatal 2012, como está usted enterado, no ha sido aprobado por el Congreso del Estado por razones de sobra conocidas y en la reconducción presupuestal el gobierno no puede contratar nuevas obras.

Como podrá usted observar, tanto en lo que se refiere a los recursos para la obra como el manejo político que se le ha dado a dicho proyecto ha privado la confusión, la desorientación, y lo verdaderamente preocupante para el interés general de la región ha sido que el proyecto -por las expresiones de los cuadros de ese partido- se ha empanizado, y en lugar de generar un debate serio sobre la crisis del agua en la región del Mayo, esto se ha politizado a extremos tales, haciéndolo aparecer ustedes como si se tratara de una posición de los buenos -que quieren el proyecto- contra los malos -que lo critican y se oponen-, lo que dista mucho de ser la verdad. El debate se ha simplificado y ha caído en un maniqueismo burdo. Por una parte usted, por la otra, una especie mandadera de “wash and wear” que opera cíclicamente y por etapas en los medios como vocero del  PAN estatal y para rematar, un tal Luis Antonio Esquer que se hace llamar delegado regional de ese partido, que a cada rato y con frivolidades, arremeten contra los representantes populares del PRI en la región del mayo.

No se maneja el proyecto como una obra a operarse con recursos públicos-dan la idea de que el agua se quiere privatizar- cuyo origen está en los impuestos de la sociedad. En esta obra nadie quiere ni le apuesta a las simulaciones y las frivolidades. La gente quiere hechos, realidades y la verdad. No montajes artificiosos ni desplegados arreglados.

En esa materia usted ha tenido la oportunidad de aprenderle a dos personajes de primera línea que por su autoridad en la materia pudieran ayudarle bastante. Don Luis Robles Linares -su abuelo- y don Hilario Valenzuela Corrales -su padre-, ambos ingenieros notables. Los dos son unos verdaderos profesionales de la ingeniería con experiencia basta y con mucha autoridad moral. A diferencia de usted, los dos se forjaron en la cultura del esfuerzo,no en la del privilegio, y por eso entendieron a la gente sin distinción de clase ni de partido. Don Luis tuvo una brillante carrera en la antigua secretaría de Recursos Hidráulicos a donde llegó, a base de esfuerzo personal y vocación de servicio, a ser titular encargado del despacho en las postrimerías del gobierno de Luis Echeverría Álvarez, a la salida de su titular Leandro Rovirosa Wade. Su padre, Hilario, también ha ocupado diversos cargos en el gobierno y en organizaciones sociales. A ambos los ha distinguido siempre la honestidad personal y la capacidad técnica para desenvolverse en su profesión.

Estamos convencidos de que en el proyecto de la Presa Pilares no debe haber afectados. Usted debe saber muy bien que los miembros de la etnia guarijío, conocedores de las experiencias de Huites y el Mocúzarit, no quieren que esa historia se repita, y les preocupa jugar el rol de los eternos perdedores, que por desgracia en estas obras han sido los más pobres e indefensos los que salen siempre atropellados.

Es un insulto pensar en pagarles entre 10 y 50 centavos el metro cuadrado de sus tierras. Se trata de una operación peor que la de Huatabampito.

Ofensa para ellos es el afirmar a cada rato que son manipulados, o que alguien pudiera estar detrás de sus legítimos reclamos.

Lo exhorto a que revise con mucho cuidado -sin prejuicios y sin exclusiones- los pasos que se han dado para la realización de una obra que a todos nos interesa, y que a todos nos debería ocupar. No debe usted reeditar en el valle la historia de George Custer, aquél legendario personaje norteamericano que se dedicaba a exterminar indígenas para aislarlos y quitarles sus tierras en aras de la expansión del imperio.

El diálogo, la búsqueda de acuerdos y el respeto al derecho deben prevalecer por encima de cualquier interés de grupo o de partido,y para eso no existe ningún tipo de resistencias. Atentamente.

Bulmaro Pacheco

bulmarop@gmail.com



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