Nota publicada: 2007-01-24
Como un hombre capaz de dar serenata a los seguidores que no alcanzaban lugar en sus conciertos, y artista que ejecutaba su música seis meses para el resto del año atender en su clínica a los más desvalidos recuerdan amigos y familiares el Doctor Alfonso Ortiz Tirado.
Fascinado por la emotividad y el sentimiento en las interpretaciones del Doctor Ortiz Tirado, el poeta queretano Mario Arturo Ramos recopiló las piezas mas representativas del también conocido Cantor de América en un libro que llamó “Por el Orgullo de Ser Sonorense”, que se presentó en Palacio de Gobierno, donde el Gobernador Eduardo Bours entregó reconocimientos a tres descendientes del famoso tenor.
Como tantas veces lo hiciera Ortiz Tirado en su carrera artística, el tenor navojoense José María Armenta interpretó “Te Quiero Dijiste” de María Greever, como un pequeño homenaje al gran artista oriundo de Álamos, Sonora, que este día, en el m arco del festival cultural que lleva su nombre, fue especialmente recordado por sus hijos Alfonso, Carlos y María Luisa, por sus seguidores a lo largo de los años, y por el Gobernador Eduardo Bours.
“Hoy en que todo parece ser efímero y se nos olvida darnos cuenta que hay cosas mas importantes, hoy que parece ser que lo importante es tener, ver la vida de un hombre que no tuvo mas interés que vivir la vida intensamente, queda claro que es mucho mas importante el ser que el tener”, expresó emocionado el Gobernador Bours al recordar al Dr. Alfonso Ortiz Tirado.
“Estamos obligados como sonorenses a honrarlo por su memoria pero también por la memoria de nuestros hijos; yo en lo personal quisiera hacer sentir a Lourditas a Mario, a Lore y Eduardo lo que hoy están sintiendo Alfonso, Carlos y María Luisa por la memoria de su padre”, agregó ante un lleno total del Salón Gobernadores de Palacio de Gobierno, hasta donde se dieron cita todos para, al igual que sus hijos, honrar la memoria del Dr. Ortiz Tir ado.
A 114 años de su natalicio, exactamente el 24 de enero de 1893, el Doctor Ortiz Tirado sigue vivo en la memoria de quienes al paso de los años han preservado su obra humanista y artística.
“Para nosotros un orgullo que no se puede explicar, nomás hay que sentirlo”, dijo satisfecho Alfonso, quien al igual que sus hermanos Carlos y Maria Luisa recibió de manos del Gobernador Bours un reconocimiento a la memoria del Doctor Ortiz Tirado.
El Dr. Alfonso Ortiz Tirado nació en Álamos, Sonora, el 24 de enero de 1893. Pasó sus primeros años en Culiacán, Sinaloa y se trasladó a la Ciudad de México junto con su madre y hermanos, después del fallecimiento de su padre. Cursó la educación primaria y secundaria en el Colegio de Mascarones, donde se pusieron de manifiesto sus aptitudes para el canto.
Posteriormente ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria y al terminar se inscribió en la Facultad de Medicina; recibió su título profesional en 1919 y ejerció su labor con entrega, humanismo y capacidad. Como médico cirujano fue miembro de la Academia Americana de Cirugía, de la Academia Indolatina de Medicina, catedrático de la Facultad de Medicina de la UNAM y miembro de diversos organismos médicos de México y el extranjero. Tuvo muchas satisfacciones, ya que hizo interesantes aportaciones a la ciencia.
Su primera inclinación fue hacia la ginecología, pero finalmente se decidió por la ortopedia, con especialización en cirugía reconstructiva.
Fue médico de cabecera de la pintora Frida Kahlo, a quien practicó varias cirugías. De igual forma, intervino quirúrgicamente una mejilla al músico y compositor Agustín Lara, y por su gestión llegó a México la primera mesa de Olby para cirugía de espina dorsal.
En su carrera artística perfeccionó la voz de tenor natural y se dedicó a recorrer todo Centro y Sudamérica, Estados Unidos y algunos países de Europa, sin descuidar la práctica en el campo de la medicina.
Se le reconoció como un gran artista que puso muy en alto el nombre de México, su patria, y el de Sonora, su solar nativo. Sus presentaciones personales hicieron posible la edificación del inmueble donde se instaló un hospital infantil, en la calle de Niños Héroes, colonia Doctores, de la capital de la República.
Este edificio después albergó la Unidad de Cardiología al fundarse el Seguro Social, institución que adquirió el inmueble. En el patio del mismo se encontraba una placa de bronce en la cual se leía: Levanté con mi canto este templo para aliviar el dolor y los nombres de todos los países en los que se presentó triunfante el “Chino” Ortiz Tirado, como cariñosamente se le llamaba. Desafortunadamente esa placa desapareció cuando el hospital cambió de dueño.
El doctor Alfonso Ortiz Tirado falleció en la Ciudad de México el 7 de septiembre de 1960. Sus restos mortales descansan en el Panteón Francés de la Piedad, en la capital de la República.