Nota publicada: 2009-01-27
Debutar en la LMP con un título de bateo y ser el primero en robarse el pentágono en la historia del estadio “Héctor Espino”, no cualquiera.
Roy Johnson fue el champion bat en su primer año vestido de Naranjero (84-85) al pegar .337, 10 jonrones e impulsar 50 carreras.
El nativo de Parkin, Arkansas, el 27 de junio de 1958, lucía en esos días como todo un peloterazo de nivel ligamayorista, llamando la atención por su versatilidad y combinación como zurdo de poder y bateo de porcentaje.
Traía y mostraba una calidad indiscutible.
No en balde, a sus 23 años había debutado con los Expos de Montreal el 3 de julio de 1982 como un prospecto colegial drafteado el 80 y egresado de la Tennessee State University.
En esa campaña de su debut, Johnson sólo jugó en 17 juegos partidos ybateó .219 (de 32-7), dos dobletes, dos anotadas e igual número de impulsadas.
Estuvo tres temporadas con Expos, pero en ese periodo sólo fue al bat en 36 partidos, logrando .171 de bateo, un cuadrangular, cuatro dobletes, igual cifra de impulsadas y párele de contar como decimos en el argot beisbolero.
En su estancia de ocho años en Ligas Menores, donde sí le fue muy bien, jugando para distintos equipos (de 1980 a 1988), promedió .291 con 85 jonrones, 485 producidas, 136 dobles y 31 triples.
En esa década probó suerte en los entrenamiento primaverales de los Medias Blancas de Chicago (1986/a los que ya pertenecía; y los Atléticos de Oakland (87), pero no logró quedarse en ambos equipos.
Fue precisamente en 1984 cuando Hermosillo, que en esa años tenía convenios con Montreal (Larry Walker, Delino Deshields) hizo posible que Johnson arribara a la casaca Naranjera. (El 11 de diciembre de 1985 lo adquirió de Montreal los Chicago White Sox).
Pieza clave con Naranjeros
Cuando Roy Johnson apareció en el “Héctor Espino”, de inmediato se vio que iba a ser algo por demás especial en nuestro béisbol invernal y sin duda que Naranjeros se había sacado la lotería.
Y para delicia de la afición hermosillense, llegó todavía en plenitud de sus facultades.
No tenía el poder de Espino o Bob Darwin, pero olvídese, ¡clase de líneas!
Además, siempre con un excelente porcentaje de bateo, gran velocidad a pesar de su corpulencia física y fildeando, no le pedía nada a nadie. Fue un jugador que entregaba alma, corazón y vida en el terreno de juego.
Una vez lo vimos ir sobre una bola por el jardín derecho del “Espino” y no recuerdo si la atrapó, pero imposible olvidar cómo se estrelló contra la barda, que casi lo sacan en camilla.
Su famoso robo del plato ocurrió el viernes 15 de enero de 1988 ante los Potros de Tijuana; fue en el segundo inning del quinto juego del play off con el score empatado a una estando Ramón Serna en la loma y Dan Firova. ¡Olvídese! hubiese visto cómo se levantó la fanaticada al sorprender con esa histórica estafa.
¡Ese era el gran Roy Johnson, implacable jugando!
Miguel Sotelo era el mánager Naranjero y le había dado “luz verde” al ver que Serna hacía movimientos lentos en sus lanzamientos a home.
Siempre como gran estelar Naranjero, vio acción en cuatro temporadas (1984-85 a 1987-88), periodo en que acumuló .293 y 34 cuadrangulares, con 155 impulsadas carreras.
Un ídolo natural
Lo cierto es que Roy pronto se convirtió en un ídolo y luego en un símbolo con los Naranjeros de Hermosillo.
Fue un gigante de estatura y como pelotero; siempre, de trato amable, ganándose el aprecio y admiración de la afición que hoy siente su partida física.
La gente siempre se le acercaba a pedirle autógrafo o simplemente para saludarlo o estar cerca de él dentro y fuera del parque, lo que se constató todavía en la recién concluida campaña de la LMP al venir a Hermosillo como coach de los Cañeros de los Mochis.
El colega Russell Gutiérrez, escribió de él: “Adiós a uno de los más grandes... y no por su tamaño impresionante. Grande por su corazón y por su calidad humana. Lo traté muchas veces en mi trabajo como reportero y narrador, en especial en los últimos cinco años en Campeche. Una delicia de caballero. Un tipo de excelente sentido del humor. De su calidad como jugador poco se puede abundar. Magnífico”.
Campeón en la Serie del Caribe de 1986
También brilló con los Venados de Mazatlán y luego fue refuerzo de los Aguilas en la Serie del Caribe:
Exacto: en el clásico de 1986 celebrado en Maracaibo, Venezuela, fue pieza clave para que los Águilas conquistaran el banderín guiados por el “Pelón Mágico, Benjamín “Cananea” Reyes como gran estratega que siempre fue.
Más tarde, Roy Johnson brilló durante un periodo de nueve años con los Cañeros como instructor de bateo.
Cuatro jonrones en un juego
En el béisbol de verano (LMB) dejó el gran récord de cuatro cuadrangulares en un solo partido, el cual comparte con Derek Bryant, Miguel Ojeda, Ricardo Sáenz y Jorge "Chato" Vázquez y Ricardo Sáenz.
La hazaña sucedió jugando para los Piratas de Campeche el 24 de abril de 1991 en el estadio “Alberto Romo Chávez” de Aguascalientes Ese histórico día “se cayó de la cama” bateando de 5-5 con esos 4 jonrones y un doble.
El primero fue Bryant (14 de mayo de 1985) en el mismo parque, jugando con los Astros de Tamaulipas; le siguió Roy Johnson; luego el 19 de mayo del 2000 también logró la hazaña ante los Acereros de Monclava el primer mexicano, Miguel Ojeda quien jugaba para los Diablos Rojos.
El mismo récord también lo empataron, Ricardo Sáenz, de los Acereros, el 28 de junio del 2005 en contra de los Rieleros de Aguascalientes y el último, Jorge “Chato” Vázquez, de los Tigres de Cancún, el 13 de mayo del 2006 frente a los Olmecas de Tabasco.
De esa misma estirpe fue el poderoso Roy Johnson.
El mejor jonronero de Campeche
El colega Sergio Arturo Jiménez, desde la Ciudad Amurallada, Campeche, nos habla de Roy:
Roy Edward Jonhson, el mejor jonronero en la historia de los Piratas de Campeche. Fue el tumbabardas más exitoso en la franquicia con 114, seguido por Marco Antonio Guzmán (113).
Es uno de los últimos ídolos de la afición campechana y se le conoció y admiró con el mote de la "Locomotora de Arkansas".
Llegó por primera vez a Campeche, el miércoles 22 de enero de 1989. Al día siguiente se trasladó a Champotón, donde estaba el campamento de los bucaneros bajo la batuta de Rudy Sandoval. Entrenaron esa vez también, el pitcher Eleazar Beltrán, Felipe Gutiérrez y el paracorto suplente Sergio Cabrales.
Su llegada a Campeche fue bastante polémica ya que los Tigres del México también aseguraban que tenían apalabrado y firmado al moreno estadounidense. Los felinos desistieron ya que se inclinaron por contratar a Ken Landreaux.
“Bombarderos del Golfo”
Fue uno de los integrantes de los "Bombarderos del Golfo" era una artillería de grueso calibre, formada por el "León de Caracas" Leo Hernández, Marco Antonio Guzmán, Luis Alberto "Pollo" Peña, Fernando Villaescusa, Felipe Gutiérrez Delfín, Rubén Navarro, entre otros.
En esa temporada de 1989 los Piratas de Campeche, tuvieron la particularidad de iniciar y finalizar su temporada con los 3 extranjeros que tenían derecho, aparte de Johnson, estaban Leo Hernández y Luis Lunar.
Jugó con los Piratas de Campeche de 1989 a 1993 donde la segunda parte de la temporada la terminó jugando con los Pericos de Puebla, donde conectó 9 cuadrangulares.
En 1997 fungía como coach jugador; el año de su adiós en el beisbol de la LMB. Después se dedicó a ser coach de los Piratas de Campeche.
En la región fue conocido muy bien ya que a principios de los años noventas jugó en la Liga Peninsular, también jugó en la Liga Estatal Campechana, además de ser instructor en Escárcega y Champotón…”.
Gracias, Sergio Arturo.
El adiós y viaje a la eternidad
Sin embargo, el destino estaba marcado:
En los últimos días tuvo problemas con los bronquios y debido a las bajas temperaturas en el Pacífico donde trabajaba como coach de los Cañeros de los Mochis, le recomendaron regresar a la ciudad de Campeche con el fin de recuperarse.
Imagínese: ¡se iba a perder la final de la LMP!
Y parecía que todo iba bien en su salud.
Desafortunadamente a las primeras horas del 26 de enero dejó de existir, víctima de un infarto al miocardio, mientras dormía en su hogar localizado en el andador Camelia, de la Unidad Habitacional las Flores.
Tenía 50 años de vida cuando comenzó su viajó a la eternidad.
Roy Johnson fue velado en una funeraria ubicada en la calle 51 del Centro Histórico, entre 10 y 12 de Campeche, donde la familia beisbolera acompañó a su señora esposa, Leticia Morales y su hijo Roy Johnson Morales, hoy de siete años de edad.
Descanse en paz el gran Roy Johnson.