• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

México y Estados Unidos:Las Crisis

Bulmaro Pacheco / [email protected]




Nota publicada: 2021-01-10

México y Estados Unidos:Las Crisis
Bulmaro Pacheco

La historia de México y los Estados Unidos exhibe paralelismos en el desempeño de sus presidentes, también en el desenvolvimiento histórico relacionado con la forma de resolver las crisis políticas provocadas por y con ellos, máximas autoridades en ambas naciones, y en las pruebas a las que han sido sometidas tanto la Constituciones como las principales instituciones y poderes para procesar los conflictos.
Ahora que en los Estados Unidos se vive la crisis política provocada por el intento del presidente Donald Trump de complicar la elección presidencial del pasado mes de noviembre, vale la pena recordar que las principales preocupaciones de los llamados “padres fundadores” de ese país eran sobre “cuánto iba a durar el experimento republicano”, que había empezado en 1787 con la Constitución y en 1789 con George Washington y cuatro millones de habitantes de la joven nación. Decía Marshall que la norma fundamental se elaboró “con el propósito de que perdurara en el futuro, y en consecuencia, para que se adaptase a las diversas crisis de los negocios humanos”.
Las preocupaciones evolucionaron después a revisar las herramientas para resolver sus crisis: El relevo del poder; la actitud de los estados; la Guerra de Secesión (1861-1865), que dividió al país y puso en riesgo su viabilidad; el asesinato o la muerte de presidentes; la participación de los Estados Unidos en conflictos bélicos; las crisis económicas de 1929 y 2008; y ahora, la rebelión de un presidente en ejercicio que denuncia fraude electoral —porque él no ganó—, y de origen, complicó la transmisión pacífica del poder del próximo 20 de enero, tal y como lo establece la Constitución.
México está por celebrar los 200 años de la Independencia, firmada el 28 de septiembre de 1821 por el emperador Agustín de Iturbide y el jefe político superior de la Nueva España Juan O’ Donojú.
De entonces a la fecha, México al igual que los Estados Unidos de América ha enfrentado crisis, tensiones, cambios, reformas y conflictos que han puesto a prueba la organización política y sus principales instituciones. En México, a la Independencia le siguió la Reforma (36 años después) y la Revolución (53 años después). A la Revolución le siguió la post Revolución y ajustes de 10 años, entre 1910 y 1920, cuando ocurrió el asesinato de dos de sus presidentes: Madero (1913) y Carranza (1920). El primero contribuyó a la destrucción del régimen porfirista y con el segundo, hizo crisis el proceso de relevo del poder, que no se vino a institucionalizar hasta 1934, posterior a la crisis provocada por el asesinato del presidente electo Álvaro Obregón (1928).
El primer presidente de los Estados Unidos fue George Washington, que gobernó de 1789 a 1797. Siguieron después John Adams, Thomas Jefferson, James Madison, James Monroe, John Quincy Adams (hijo del primero) y Andrew Jackson, que se encargaron de consolidar el modelo político.
Norteamérica tuvo que enfrentar las crisis derivadas de la muerte en ejercicio de William H. Harrison, por neumonía, en 1941 y de Zachary Taylor, en 1850, por gastroenteritis. Abraham Lincoln fue asesinado a balazos en 1865, cuando apenas estaba suturando la crisis política de la Guerra Civil. James Garfield fue asesinado en 1881 y William Mc Kinley en 1901. En 1923 Warren Harding murió de hemorragia cerebral. Franklin D. Roosevelt —el único electo en la historia por 4 períodos— murió de un accidente cerebro vascular en 1945, y en noviembre de 1963 fue asesinado John F. Kennedy.
Entre 1963 y 1974 la nación vivió lo que algunos historiadores han llamado la “crisis de identidad y la pérdida de rumbo”: El asesinato del líder de los derechos civiles Martín Luther King, en abril de 1968, y del aspirante a la nominación demócrata a la presidencia Robert Kennedy, en junio. Después vendría la renuncia de Richard Nixon en 1974 por el escándalo de Watergate (que puso fin a la tentativa más seria de alterar el carácter de la presidencia de toda la historia norteamericana, pero permaneció en pie la cuestión de cómo podía hacerse trabajar un gobierno basado en el principio de la separación de poderes “Schlesinger”) y el intento de asesinato de Ronald Reagan, en 1981, por un fanático que confesó había querido impresionar —con esa acción— a la actriz Jodie Foster.
El 11 de septiembre del 2001 se presentó la crisis de la torres gemelas, posteriormente la crisis económica del 2008-2009, y en el 2020 la crisis sanitaria del Covid-19, una crisis de salud que los Estados Unidos no habían experimentado desde 1918.
Lo que nadie esperaba en 2020 fue la actitud del presidente Donald Trump de desconocer los resultados de la elección de noviembre alegando “fraude electoral”, sin prueba alguna, cuando los resultados finales acreditaron la victoria de Joe Biden por una diferencia de más de 7 millones en el voto popular (81.2) y 74 votos electorales (306) contra 74.2 millones y 232 electorales de Donald Trump, que aún así y con esa contundencia no reconoció su derrota y provocó la invasión del Capitolio el pasado 6 de enero; algo que no ocurría en esa nación desde 1814.
En México primero fue el problema del relevo del poder: Santa Ana 11 veces presidente, Juárez casi 14 años, Díaz casi 31,Obregón buscó la reelección y Plutarco Elías Calles tuvo mando los 4 años de su presidencia (1924-1928) y los seis de la crisis política del llamado maximato. El relevo presidencial se instituyó con estabilidad y sin conflictos en 1934 y con tensiones sucesorias en 1940 (Almazán), 1952 (Henriquismo), 1988 (Caída del sistema), 1994 (asesinato de Colosio) y 2006 con la rebelión de López Obrador.
La alternancia presidencial en el 2000 se dio en paz y se dio tanto por el agotamiento gradual del modelo político que había funcionado desde 1929, los asesinatos políticos y las crisis económicas.
El sistema político mexicano y sus dirigentes entendieron los mensajes de las crisis y las sucesivas reformas políticas ocurridas entre 1963 y 2014, y pusieron su parte para garantizar la estabilidad y provocar los cambios políticos —relevo del poder incluido— que actualizaron al sistema y contribuyeron a resolver las crisis estructurales del sistema.
La crisis electoral del 2006, que dio lugar por segunda ocasión desde 1952 a que se hablara de un gobierno “paralelo” y que se repitiera aquello del “presidente legítimo”,con el derrotado, se resolvió sin represión y con el andamiaje institucional creado por las reformas.
Guardando las debidas proporciones, lo que en su momento  dijeron Washington: “Evitar una aguda división ideológica y hacer funcionar los gobiernos al margen de las ideologías”, y Jefferson de que “El medio efectivo de controlar a la presidencia no es la ley, sino la política”, siguen vigentes para nuestra época.
Allá las instituciones han resistido, han sido puestas a prueba, pero la nación y la República se conservan. Acá también, a pesar de las crisis, los vaivenes políticos y el populismo de derecha que llegó a los gobiernos; allá en 2016 y a México en 2018. 
Una nueva dinámica política espera a los Estados Unidos ya sin Trump en la presidencia pero con él en la oposición.
También en México a partir del próximo 6 de junio. Acá, igual que allá, el voto ciudadano deberá corregir errores y tendencias para que prevalezca la estabilidad y el respeto a las instituciones.
Allá ahora, y acá estos meses serán cruciales por los desafíos y para ver lo que sucederá en 2024.


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