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OpenAI afirma que su IA resolvió las ecuaciones de Navier-Stokes y desata disputa por el mérito

LA JORNADA /


Nota publicada: 2026-09-09

La compañía OpenAI afirmó ayer que uno de sus modelos de inteligencia artificial (IA) resolvió un acertijo matemático que ha derrotado a las mentes humanas durante generaciones, una declaración que provocó una disputa con investigadores rivales por ese mérito.

Se trata de las ecuaciones de Navier-Stokes, las cuales describen cómo se mueven fluidos como el aire y el agua, que se utilizan en el diseño de aeronaves, la predicción meteorológica y el estudio del flujo sanguíneo, conocido como uno de los siete Problemas del Milenio, lista con las preguntas abiertas más difíciles sobre matemáticas elaboradas por el Instituto Clay de Matemáticas.

Sin embargo, los matemáticos Levent Alpöge –vinculado a la empresa Anthropic– y Tristan Buckmaster de la Universidad de Nueva York, publicaron el pasado lunes documentos donde aseguraron haber logrado avances claves en ese problema. Pero por su parte, OpenAI niega haber accedido a los datos del dúo antes de su publicación; no obstante, no descarta que la información de Buckmaster y Alpöge haya servido para mejorar sus modelos.

La empresa OpenAI, creadora de ChatGPT, dijo que necesitaron 88 horas y millones de dólares en potencia de cómputo para descifrar el problema y afirmó que su trabajo mostró que esas ecuaciones pueden fallar con el paso del tiempo, respondiendo a la pregunta tal como fue planteada por el Premio del Milenio.

“Este es un hito importante para la investigación en IA, y la promesa para el mundo es que nuestras preguntas más difíciles podrían llegar a ser respondidas”, declaró a Mark Chen, director de investigación de OpenAI.

El problema habría sido resuelto por un modelo que aún no ha sido lanzado al público. OpenAI explicó que empezó a entrenar ese nuevo modelo a finales de agosto, más capaz que cualquiera de los que se ha lanzado públicamente.

El anuncio llegó pocas horas después de que Tristan Buckmaster y Levent Alpöge publicaran sus propios trabajos asistidos por IA sobre tres ecuaciones relacionadas.

En una declaración publicada junto a sus artículos, Buckmaster dijo que OpenAI sólo se interesó por el problema después de que se difundiera la noticia de su investigación, y que había recurrido al mismo enfoque inusual que él y Alpöge se habían dedicado a desarrollar.

Los investigadores de OpenAI negaron haber tenido acceso alguno al trabajo del equipo rival y dijeron que propusieron compartir el mérito.

Buckmaster sostuvo que OpenAI conoció su trabajo y el de Alpöge la semana anterior de su publicación, que ya tenía un equipo trabajando en el problema y que le propusieron dos alternativas luego de una llamada con Sebastien Bubeck, encargado de la investigación avanzada de inteligencia artificial y capacidades de razonamiento de modelos en OpenAI: publicar su resultado con un anuncio paralelo de OpenAI o que el mismo Buckmaster escribiera un artículo reconociendo al modelo de la emepresa como autor de la prueba de Navier-Stokes, pero sin incluir el nombre de Alpöge.

“Quiero dejar muy claro que reconocemos la importancia del trabajo de Levent Alpöge y Tristan Buckmaster sobre las ecuaciones de Euler no forzadas, y no podemos sino felicitarles por este logro monumental que han conseguido. Para que quede claro, no utilizamos su indicación ni su demostración para dar instrucciones a nuestros modelos ni para dirigir a nuestros agentes”, defendió Bubeck en el blog donde se detalla el trabajo.

Las ecuaciones de Euler no forzadas describen el flujo de un fluido ideal y sin fricción cuando no actúa ninguna fuerza externa sobre él.

En una publicación en las redes sociales, Bubeck rechazó la idea de que la empresa hubiera sugerido eliminar el nombre de Alpöge. El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, también intervino en la polémica y defendió el trabajo del equipo.

La disputa sobre a quién corresponde el mérito de resolver uno de los mayores problemas de las matemáticas podría prolongarse durante algún tiempo. A medida que la IA asuma una mayor parte del trabajo relacionado con la búsqueda de demostraciones, este tipo de disputas podrían volverse más habituales.

Cada Problema del Milenio otorga un premio de un millón de dólares. OpenAI dijo que no reclamará el dinero si se confirma su hallazgo. Si la comunidad matemática lo valida, sería apenas el segundo Problema del Milenio resuelto, después del demostrado sobre la hipótesis de Poincaré en 2003, solucionado por el matemático ruso Grigori Perelmán.



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