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Joven logra examen perfecto de 128 aciertos e ingresa al CCH Oriente de la UNAM

LA JORNADA /


Nota publicada: 2026-08-21

Javier Guerrero Ocampo cumplió 15 años el pasado 18 de agosto y ese mismo día supo que había logrado un examen perfecto que le dio su ingreso al Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Oriente.

Al igual que los 19 mil 500 alumnos de nuevo ingreso al sistema CCH, el próximo lunes iniciará sus clases en este plantel de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) convencido de que el esfuerzo valió la pena porque empieza a forjar su propio destino.

Aunque el rector de la máxima casa de estudios, Leonardo Lomelí Vanegas, aseguró que en el examen de admisión en línea para bachillerato no detectaron conductas tramposas, Javier confiesa que sí tuvo cierto temor de que se repitiera la historia para los aspirantes de nivel medio superior.

Afortunadamente no fue así. Ayer, acudió a la ceremonia de bienvenida junto con su mamá, donde la directora general del CCH, María Patricia García Pavón, lo felicitó personalmente al igual que otras autoridades universitarias.

Después de este recibimiento, el joven con domicilio entre las colindancias de Neza e Iztapalapa, afirma que hacer trampa no es el camino para lograr los sueños.

“Hacerlo es una falta de respeto tanto para la institución como para ti mismo”, subraya al lamentar lo que ocurrió en el examen para nivel licenciatura.

En entrevista con La Jornada, el nuevo estudiante del CCH relata que haber obtenido 128 puntos de 128 preguntas, es decir, el 100 por ciento, no fue gratis. Durante seis meses, dedicó todas las tardes de lunes a viernes y algunos fines de semana a estudiar para su examen de admisión, lo cual demuestra que “puedes obtener lo que tú quieras o tener un resultado alto para estudiar donde elijas con el suficiente esfuerzo y dedicación”.

Orgulloso del tiempo que destinó al estudio, cuenta que es una recompensa por los meses en los que tuvo que decir adiós a muchas fiestas, salidas al cine o a otros lugares con sus amigos, porque casi medio año se concentró en estudiar.

Desenvuelto, relajado y sin mostrarse nervioso, Javier manifiesta que el examen presencial sería mejor que en línea. Incluso, recuerda que tuvo un problema con la inteligencia artificial cuando estaba respondiendo su examen y no había alguien que lo auxiliara cuando le aparecieron dos alertas.

“Yo tuve el problema de que me mandaron una o dos advertencias por el ruido exterior de fondo y que tanto tiempo de esfuerzo sea cancelado por algo que no está en tus manos o que no depende de ti, es el punto más débil de los exámenes en línea”, resalta.

Para Javier, quien también tiene como meta ser trilingüe, convertirse en un alumno de la UNAM representa entrar a un mundo nuevo lleno de oportunidades y de habilidades para explotar que no piensa desaprovechar.



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