Nota publicada: 2026-08-19
El futuro del deporte profesional depende hoy de la capacidad para interpretar datos. Organizaciones como el club América y los Diablos Rojos del México han consolidado el análisis estadístico en su estructura: desde el scouting y la preparación estratégica hasta la prevención de lesiones, una ingeniería que permite a sus cuerpos técnicos maximizar el rendimiento de sus atletas. En un panorama competitivo donde el acceso a la información del rival está al alcance de cualquiera, la verdadera ventaja radica en la destreza para transformar los números en decisiones, afirma el director de ciencias del deporte de las Águilas, Enrique Cházaro.
En la Liga Mx, la institución americanista ha diseñado un filtro metódico para la incorporación de refuerzos que analiza detalladamente cada métrica de los posibles fichajes. “Los resultados están a la vista. Nunca vamos a llegar a contratar a un jugador a partir de un dato, pero facilitamos la toma de decisiones. La idea es adaptarnos a lo que el cuerpo técnico necesita”, agrega durante la presentación de ITAM Sports Analytics Conference (ISAC) 2026, la conferencia de analítica deportiva y ciencia de datos organizada por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). “Tal vez el número era más complicado de definir en la categoría femenil por tratarse de una competencia nueva. Sin embargo, enfocamos el mismo esfuerzo”.
La metodología sigue un rumbo similar en el beisbol. Los Diablos Rojos, bicampeones de la Liga Mexicana (LBM), operan bajo un modelo donde la analítica de las estadísticas pesa en la mitad de las decisiones de la organización. “El otro 50 por ciento responde a la evaluación cualitativa, perfil de entrenadores y condiciones sicológicas. El dato no es la última decisión, pero sí permite fortalecer el rumbo”, señala Jorge del Valle, presidente deportivo del conjunto escarlata. “El bicampeonato (2024-2025) vino del estudio de datos. Ya no se trata de un lujo, sino de asegurar una ventaja competitiva”.
Hasta hace unos años, la irrupción del big data en el deporte se limitaba al mundo de las apuestas y las transmisiones televisivas: ofrecer al espectador estadísticas en tiempo real como el porcentaje de tiros, goles o cuadrangulares de un jugador. Aquello explica por qué deportes como el basquetbol y el beisbol, que marcó el mayor punto de inflexión, fueron pioneros en integrar la analítica de datos en sus estrategias.
En 2002, los Atléticos de Oakland cimentaron su estrategia de juego y la política de fichajes en predicciones matemáticas y modelos estadísticos. Los llamaron locos, pero ese mismo año encadenaron un récord histórico de 20 victorias consecutivas y se clasificaron para la postemporada luego de años de decepciones. Una hazaña inmortalizada años más tarde en la película Moneyball (2011). La filosofía se propagó por la industria deportiva, aunque pocos se atrevieron entonces a llevarla hasta sus últimas consecuencias.
“Hoy, los datos son los que mueven los flujos de la industria deportiva”, apunta Del Valle. “Las marcas y los jugadores ya no preguntan ‘¿Qué voy a hacer?’, sino ‘¿cuánta gente asiste al estadio?, ¿por dónde puedo atacar la zona de strike?, ¿de dónde son y qué edades tiene los aficionados que van a un partido?’ El beisbol es un deporte de números y estadísticas que demuestra lo valioso de la información”, expone.
El mercado de apuestas
Aunque el acceso a las estadísticas históricas dependía casi exclusivamente de la capacidad económica de cada franquicia, empresas como Stats Perform (antes Opta), Genius Sports y Sportradar se han consolidado en la recopilación, procesamiento y comercialización de datos en tiempo real para medios, casas de apuestas y clubes profesionales. El abanico de variables se volvió infinito. Sin embargo, en paralelo al circuito formal, la compra de estos flujos también alimentó el mercado ilegal de apuestas, amenazando la integridad de la competición con la sombra de los amaños.
“Las casas de apuestas compran la información de empresas especializadas para fijar las líneas de juego. Ellos son simplemente la cara visible ante el usuario. Depende de cada firma promover el juego responsable, pero es evidente que existen los famosos tipsters, que son perfiles anónimos en redes que sugieren apuestas a título personal”, advierte Rodrigo Cobo, cofundador de ISAC. “En esos casos no existe certificación alguna, sólo la recomendación de personas sin rostro. Las casas de apuestas serias operan bajo un marco legal estrictamente regulado”.