Nota publicada: 2026-08-05
Muchas empresas tecnológicas afirman ir contracorriente, pero pocas están desarrollando una tecnología que haya provocado un rechazo tan amplio como Foundation Future Industries. Fundada en 2024, la compañía busca crear robots humanoides para automatizar tareas en fábricas, construir infraestructura y, eventualmente, participar en operaciones militares.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha pedido prohibir mediante un tratado internacional los llamados "robots asesinos", mientras que la empresa sostiene que la inteligencia artificial y la robótica impulsan una nueva revolución industrial con potencial para generar mayor productividad.
Su cofundador, Sankaet Pathak, afirmó que la preocupación por los robots militares es exagerada y argumentó que países como China y Rusia ya desarrollan tecnologías similares, por lo que Estados Unidos no debería quedarse atrás.
La empresa, con sede en San Francisco, asegura ser la única en Estados Unidos y Europa que trabaja de manera explícita en robots humanoides para aplicaciones de defensa. Según reportes, mantiene contratos relacionados con el ejército estadounidense por un valor aproximado de 24 millones de dólares para probar sus modelos en distintas ramas militares.
Foundation también cuenta con inversión de Eric Trump, hijo del presidente Donald Trump, quien participa como asesor de la compañía. Tanto la empresa como la Casa Blanca rechazaron que esa relación represente una ventaja indebida en la obtención de contratos gubernamentales.
Su principal desarrollo es Phantom, un robot humanoide de aproximadamente 1.80 metros de altura, capaz de cargar cerca de 40 kilogramos y equipado con inteligencia artificial, cámaras con visión de 360 grados y capacidad para operar de forma autónoma o mediante control remoto.
La compañía señaló que actualmente los robots no han sido armados, aunque Pathak afirmó que, si el ejército estadounidense lo solicitara, la empresa estaría dispuesta a desarrollarlos con ese propósito, argumentando que podrían ofrecer mayor precisión que otros sistemas militares.
Especialistas en derechos humanos expresaron preocupación por el avance de estas tecnologías. Verity Coyle, de Human Rights Watch, advirtió que las armas autónomas podrían provocar errores en la selección de objetivos y reducir la rendición de cuentas en conflictos armados si no existen regulaciones internacionales.
Por su parte, el exfuncionario del Pentágono Joe Costa alertó sobre el riesgo de que el uso de soldados robóticos disminuya el costo político y moral de iniciar una guerra, al reducir la participación directa de combatientes humanos.