Nota publicada: 2026-07-29
Una proteína producida naturalmente por el cerebro podría convertirse en una nueva vía de investigación para combatir algunos de los daños asociados con la enfermedad de Alzheimer. Científicos de Sanford Burnham Prebys, en California, descubrieron que aumentar los niveles de una proteína conocida como sorla logró reducir alteraciones relacionadas con la neurodegeneración en modelos animales.
La sorla se encuentra principalmente en el sistema nervioso central y participa en distintos procesos celulares. Los investigadores ya conocían su relación con la beta-amiloide, una de las proteínas asociadas con el Alzheimer, pero su posible efecto sobre la proteína tau todavía no estaba completamente definido.
En condiciones normales, tau participa en la estabilidad y funcionamiento de las neuronas. En enfermedades neurodegenerativas puede sufrir modificaciones anormales y acumularse formando los llamados ovillos de tau, estructuras relacionadas con el deterioro de las conexiones neuronales y la muerte celular.
En el estudio, publicado en Science Advances, los investigadores modificaron genéticamente ratones para producir mayores cantidades de sorla humana mientras desarrollaban alteraciones relacionadas con tau.
Los resultados mostraron que los animales con niveles elevados de sorla presentaron menor acumulación anormal de tau, una reducción de la atrofia cerebral y una mejor conservación de las sinapsis, las conexiones que permiten la comunicación entre las células del cerebro.
Además, aumentar la presencia de sorla redujo la hiperfosforilación, un proceso relacionado con la formación de acumulaciones anormales de tau, y dificultó su propagación a través de las redes neuronales.
Los investigadores observaron el efecto contrario cuando estudiaron animales que carecían del gen relacionado con sorla: el daño celular y la neurodegeneración fueron mayores. Estos resultados refuerzan la posibilidad de que esta proteína desempeñe una función protectora en el cerebro.
El descubrimiento resulta relevante porque buena parte de los tratamientos actuales contra el Alzheimer buscan ralentizar la progresión de la enfermedad. Comprender cómo estimular mecanismos naturales capaces de proteger las neuronas podría abrir nuevas posibilidades para desarrollar terapias futuras.
Sin embargo, los resultados deben interpretarse con cautela. El estudio fue realizado en ratones y todavía no demuestra que aumentar los niveles de sorla pueda prevenir, detener o revertir el Alzheimer en seres humanos. Tampoco existe actualmente una forma comprobada para que una persona aumente esta proteína mediante alimentación, suplementos u otros métodos cotidianos.
Los siguientes pasos deberán determinar si este mecanismo puede reproducirse de manera segura en humanos y si es posible desarrollar medicamentos capaces de modificar la actividad de sorla sin provocar efectos adversos.
Aunque todavía se encuentra en una etapa experimental, el hallazgo aporta una nueva pieza para comprender los mecanismos del Alzheimer y podría ayudar a desarrollar tratamientos dirigidos no solamente a frenar la enfermedad, sino también a proteger las conexiones neuronales frente al daño progresivo.