Nota publicada: 2026-06-03
Vivimos en una época en la que pensar distinto puede ser motivo suficiente para romper vínculos, cancelar conversaciones o dividir comunidades. Frente a este escenario, la científica y conferencista Guadalupe Nogués propone recuperar una habilidad esencial: dialogar incluso cuando no estamos de acuerdo.
La autora del libro “Pensar con otros. Una guía de supervivencia en tiempos de posverdad” explica que la posverdad aparece cuando las emociones, creencias o identidades pesan más que la evidencia. Este fenómeno no solo ocurre en debates públicos, también está presente en conversaciones familiares, decisiones cotidianas y relaciones personales.
Nogués señala que uno de los mayores problemas actuales es hablar únicamente con quienes piensan igual. Cuando las personas se rodean solo de opiniones similares, sus posturas pueden volverse más rígidas y menos abiertas al intercambio. Así, las diferencias dejan de ser una oportunidad para aprender y se convierten en trincheras.
Detrás de muchas discusiones aparece el tribalismo, es decir, la tendencia a defender automáticamente al grupo con el que nos identificamos y rechazar cualquier idea externa. Cuando una opinión se vuelve parte de la identidad personal, cuestionarla puede sentirse como un ataque, aunque no lo sea.
Por eso, la especialista advierte que dejar de conversar también tiene consecuencias. Muchas personas prefieren callar para evitar conflictos, críticas o ataques, pero ese silencio empobrece el debate y crea la falsa sensación de que todos piensan igual.
La alternativa no es renunciar a las propias convicciones, sino aprender a sostenerlas de una manera más abierta. Conversar mejor implica escuchar antes de reaccionar, intentar comprender el miedo o la preocupación del otro y aceptar que una sociedad sana necesita desacuerdos visibles.
Una de las claves es separar a las personas de sus ideas. Las personas merecen respeto; las ideas, en cambio, pueden analizarse, discutirse y cuestionarse. Esta diferencia permite defender una postura sin destruir la posibilidad de diálogo.
También es importante promover el pluralismo. Escuchar voces distintas no significa aceptar todo sin criterio, sino reconocer que los acuerdos reales se construyen desde la diversidad y no desde la imposición.
Para Nogués, recuperar el valor de las conversaciones es una tarea urgente. En un mundo donde pensar diferente parece motivo de división, aprender a dialogar puede convertirse en una de las habilidades más importantes para construir relaciones, empresas y sociedades más humanas.
Escuchar antes de reaccionar, hablar sin agredir y aceptar que el desacuerdo forma parte de la convivencia puede ser el primer paso para transformar la forma en que nos relacionamos con quienes ven el mundo de manera distinta.