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Teletrabajo habría impulsado más la productividad que la inteligencia artificial

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Nota publicada: 2026-05-21

El crecimiento de la productividad en Estados Unidos ha llamado la atención de economistas, empresas y autoridades financieras. En los últimos años, los datos muestran un avance sostenido que incluso sorprendió al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, quien reconoció que no esperaba ver un periodo tan prolongado con incrementos cercanos al 2%.

Ante el auge de la inteligencia artificial, muchos han atribuido esta mejora a la adopción de nuevas herramientas tecnológicas. Sin embargo, Nicholas Bloom, profesor de Economía en Stanford y especialista en el estudio del teletrabajo, plantea una explicación distinta: el verdadero motor del aumento productivo podría estar más relacionado con el trabajo remoto que con la IA.

De acuerdo con datos del Bureau of Labor Statistics de Estados Unidos, la productividad del sector privado no agrícola creció 5.3% en 2020, 2% en 2021, cayó 1.5% en 2022, subió 1.8% en 2023, avanzó 3% en 2024 y volvió a crecer 2.2% en 2025. Para Bloom, la secuencia temporal es relevante porque el repunte comenzó desde 2020, antes de la llegada masiva de herramientas como ChatGPT.

Durante buena parte de la década de 2010, el crecimiento promedio de la productividad en Estados Unidos rondó el 1%. En cambio, a partir de 2020 se observa un promedio cercano al 2%, lo que refuerza la idea de que el cambio en la forma de trabajar tras la pandemia pudo tener un impacto mayor del que muchas empresas reconocen.

El teletrabajo ofrece varias ventajas que pueden explicar este fenómeno. Al reducir los traslados, los empleados recuperan tiempo que antes se perdía en tráfico o transporte público. También disminuyen algunas distracciones propias de la oficina y se facilita la concentración en tareas que requieren análisis, escritura, programación, planeación o seguimiento de proyectos.

Además, el trabajo remoto amplía las posibilidades de contratación. Las empresas ya no dependen únicamente del talento disponible cerca de una oficina, sino que pueden buscar perfiles en otras ciudades o regiones. Para muchas personas, esta flexibilidad también facilita incorporarse o mantenerse en el mercado laboral, especialmente cuando existen responsabilidades familiares, largas distancias o limitaciones de movilidad.

Otro punto importante es el ahorro de costos. Al reducir la necesidad de grandes oficinas, algunas compañías pueden destinar recursos a tecnología, salarios, capacitación o crecimiento del negocio. Esto no significa que la oficina haya perdido todo valor, sino que su uso puede ser más estratégico.

Bloom reconoce que la presencialidad también tiene beneficios. La oficina puede favorecer la colaboración, la toma de decisiones, la integración de equipos y el aprendizaje de trabajadores jóvenes. Sin embargo, cuestiona que sea necesario acudir todos los días para lograr esos resultados.

Desde esa perspectiva, el modelo híbrido podría ser una opción más equilibrada. Un esquema con algunos días presenciales y otros remotos permite aprovechar la colaboración cara a cara cuando realmente aporta valor, mientras que el trabajo desde casa puede reservarse para actividades que requieren mayor concentración.

El debate también muestra que la inteligencia artificial aún debe demostrar todo su potencial en materia productiva. Aunque ya existen señales de que la automatización puede mejorar ciertos procesos, su adopción todavía no es uniforme en todas las empresas ni en todos los sectores. Por eso, atribuirle por completo el aumento de productividad de los últimos cinco años podría ser apresurado.

La IA puede convertirse en una herramienta clave para acelerar tareas, analizar información, redactar, programar o automatizar procesos repetitivos. Sin embargo, su impacto real dependerá de cómo se implemente, qué tan bien se capacite a los trabajadores y si las empresas logran integrarla sin generar más carga laboral o procesos innecesarios.

Por ahora, el caso de Estados Unidos deja una lección importante: la tecnología no siempre transforma el trabajo por sí sola. A veces, el cambio más poderoso está en la manera en que las personas organizan su tiempo, reducen distracciones y ganan flexibilidad para producir mejor.

El aumento de la productividad podría no estar explicado únicamente por algoritmos avanzados, sino por una combinación de mejores herramientas, menos traslados, modelos laborales más flexibles y una organización del trabajo más adaptada a las necesidades actuales.



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