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Tener un solo trabajo ya no alcanza: la generación que vive entre entregas, freelancing y dobles jornadas

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Nota publicada: 2026-05-13

Luis tiene 19 años y prácticamente no conoce los días libres. Entre clases universitarias, entrenamientos de boxeo profesional y jornadas como repartidor de Rappi, su rutina parece diseñada para agotar a cualquiera. Pero aun así busca otro ingreso extra. No por ambición desmedida ni por lujo. Simplemente porque la renta, el transporte, la comida y los gastos diarios ya no se sostienen fácilmente con una sola fuente de dinero.

Su caso no es raro. De hecho, representa bastante bien a una generación que está aprendiendo a sobrevivir trabajando en múltiples cosas al mismo tiempo.

El fenómeno tiene nombre: polyworking. Y aunque hace algunos años parecía algo reservado para freelancers o emprendedores digitales, hoy se está convirtiendo en una nueva normalidad laboral.
La lógica detrás es simple y brutal: para muchos jóvenes, un empleo ya no basta.

Mientras el costo de vida sigue subiendo, millones de trabajadores descubren que depender únicamente de un salario puede convertirse en un riesgo financiero enorme. La inflación, el encarecimiento de la vivienda y la incertidumbre laboral han cambiado por completo la forma en que las nuevas generaciones entienden la estabilidad económica.

Ya no se trata solamente de “tener trabajo”. Ahora la meta es construir varias fuentes de ingreso al mismo tiempo.

Los números muestran que esto ya no es una tendencia pequeña. Según el estudio Polyworking Poll 2025 de Monster, casi la mitad de los trabajadores actualmente tiene más de un empleo. Algunos combinan un trabajo fijo con proyectos freelance. Otros alternan plataformas digitales, ventas en línea, redes sociales, servicios por aplicación o emprendimientos personales.

Y aunque desde fuera podría parecer agotador —porque muchas veces lo es—, también existe una razón psicológica importante detrás del fenómeno: el deseo de recuperar control.

Durante años, el modelo tradicional prometía estabilidad a cambio de lealtad laboral. Estudiar, conseguir un empleo fijo y crecer dentro de una empresa parecía suficiente para construir una vida cómoda. Pero muchas personas jóvenes crecieron viendo despidos masivos, crisis económicas, inflación y salarios que dejaron de crecer al ritmo del costo de vida.

Eso cambió completamente la mentalidad.

Ahora, depender de una sola empresa puede sentirse incluso más inseguro que tener varios ingresos pequeños.

Por eso el polyworking no solo responde a una necesidad económica. También representa una nueva forma de diseñar la vida profesional. Muchas personas prefieren combinar actividades distintas, explorar habilidades diferentes o construir ingresos paralelos que les den más autonomía.

Algunos trabajan en oficina por la mañana y venden productos en línea por la noche. Otros mezclan empleos de medio tiempo con creación de contenido, diseño, fotografía, entregas o clases particulares. La idea de una carrera lineal empieza a perder fuerza frente a trayectorias mucho más flexibles y fragmentadas.

Y, curiosamente, muchos aseguran sentirse más productivos así.

Uno de cada tres trabajadores afirma que tener varias actividades mejora su rendimiento porque rompe la monotonía y mantiene la motivación alta. Diversificar tareas también puede generar sensación de avance constante y mayor independencia financiera.

Pero claro, la otra cara existe.

Porque detrás de la narrativa de “hustle”, libertad y múltiples ingresos, también aparece el cansancio acumulado.

El polyworking exige algo que no siempre se menciona: administrar energía mental y física casi como si fuera otro trabajo más. Cambiar constantemente entre roles, horarios y responsabilidades puede provocar desgaste, ansiedad y agotamiento crónico.

De hecho, una parte importante de quienes practican este modelo reconoce preocupaciones relacionadas con salud mental y falta de descanso.

Ahí está la gran contradicción de esta nueva realidad laboral: trabajar más puede dar mayor libertad económica… pero también consumir el tiempo y la tranquilidad que precisamente se intenta recuperar.
Y aun así, muchos sienten que no tienen demasiadas alternativas.

El crecimiento del polyworking también está enviando un mensaje incómodo a las empresas. Los trabajadores ya no buscan únicamente un sueldo; buscan flexibilidad, crecimiento, estabilidad emocional y condiciones que realmente hagan valer dedicarle la mayor parte de su tiempo a un solo empleo.

Porque cuando un salario deja de alcanzar, las personas empiezan a construir soluciones por su cuenta.
Lo interesante es que este cambio podría transformar por completo la cultura laboral de los próximos años. La idea de “un trabajo para toda la vida” parece cada vez más lejana. En su lugar aparece una generación que funciona más como un portafolio humano: múltiples habilidades, múltiples ingresos y múltiples identidades profesionales coexistiendo al mismo tiempo.

El problema es que el cuerpo y la mente todavía no evolucionan al mismo ritmo que las exigencias económicas.
Y ahí es donde el polyworking deja de ser solo una tendencia laboral para convertirse en una radiografía bastante precisa de cómo vive —y sobrevive— gran parte de la generación actual.


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