• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 29 No. 11    

Cuba atendió a más de 26 mil víctimas de Chernóbil durante tres décadas

LA JORNADA /




Nota publicada: 2026-04-27

Cuba comenzó a ayudar a los niños víctimas del accidente en el reactor nuclear de Chernobil cuando Ucrania aún pertenecía a la Unión Soviética. El programa se mantuvo luego del colapso de la URSS en 1991, que sumergió a la isla en una profunda crisis económica.

Hasta 2019, Cuba proporcionó atención a 26 mil 114 afectados, incluidos unos 23 mil niños, que ocuparon las casas de Tarará, un balneario de arenas blanquísimas a 27 kilómetros de la capital cubana, donde está, según Ernest Heming-way, “el mejor embarcadero de La Habana”, señaló en estas páginas las investigadora Rosa Miriam Elizalde (https://shorturl.at/R6Czj).

Cuba fue el único país que respondió al llamado del gobierno de Ucrania para atender a las víctimas del reactor con un programa de salud masivo y gratuito, que incluyó no sólo los servicios médicos y el seguimiento a cada caso hasta su recuperación final, sino la atención sicológica y docente. Además de hospitales, en Tarará se crearon aulas y centros de recreación para aquellos niños que necesitaban estancias prolongadas y que viajaron a la isla con familiares y maestros.

El hospital pediátrico de Tarará recibió hasta 800 niños por año, que permanecían junto con sus padres o tutores por un tiempo mínimo de dos meses. Algunos se quedaron años. Vivían en casas de veraneo construidas por cubanos adinerados antes de que la revolución encabezada por Fidel Castro triunfara en 1959.

Muchos eran huérfanos o proveían de familias pobres que no podían solventar el tratamiento médico en Ucrania, donde la salud pública se deterioró desde la desaparición de la Unión Soviética y la medicina privada era costosa.

La mayoría de los menores recibieron tratamiento contra la caída del pelo. Pasaban 15 minutos al día debajo de una lámpara de luz infrarroja, luego de que les aplicaban en la cabeza una loción producida en Cuba con base en placenta humana. El cabello crece nuevamente en 60 por ciento de los casos, explicó el médico Giraldo Hernández a la agencia Reuters, en un reportaje publicado en @lajornadaonline https://shorturl.at/AbZKd.


Muchos sufrían vitiligo, que causa una pérdida irregular de la pigmentación en la piel, y fueron tratados con otra loción derivada de la placenta humana y con horas de sol en la playa. La soriasis también es común. Enfermedades más severas, como el cáncer, requirieron de quimioterapia o cirugía. Pacientes con leucemia recibieron trasplantes de médula ósea en Cuba.

Mientras algunas patologías, como el aumento del cáncer de tiroides que sufrieron algunos niños, obedecía directamente al accidente de Chernobil, los científicos no determinaron si la caída del cabello era causada por la contaminación radiactiva o por estrés traumático.

Para 2019, fecha del texto de Rosa Miriam Elizalde, no se había detectado un aumento significativo de leucemia en la población de las zonas contaminadas en las ex repúblicas soviéticas. La razón parecía responder al hecho de que ucranios, bielorrusos y rusos se beneficiaron de los primeros ensayos clínicos con las vacunas contra el cáncer creadas por científicos cubanos y también de tratamientos pioneros en el mundo para combatir la leucemia y la despigmentación de la piel.

Los mejores científicos y los pediatras más renombrados atendieron a aquellos niños que necesitaron de una legión de traductores para cumplir los programas médicos y aliviar el terror de las familias. No sin costo para Cuba. El proyecto Tarará se mantuvo contra viento y marea incluso durante la terrible década de los 90 del siglo pasado, cuando el país caribeño vivió la peor crisis económica que se recuerde, tras el derrumbe de la Unión Soviética y el endurecimiento de las sanciones de Washington, que apretó el cerco.



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