Nota publicada: 2026-04-21
Jan Yunis. Meses después del alto el fuego en Gaza, Mohamed al Raqab sigue sin poder dormir. Ya no son las bombas las que lo mantienen en vela, sino las ratas, pulgas y otros parásitos que proliferan en su campo de desplazados.
"He sufrido mucho por culpa de las comadrejas y los ratones. A mis hijos les han mordido. A uno de mis hijos incluso le mordieron en la nariz", relató. "No puedo dormir por la noche porque tengo que velar constantemente por mis hijos", afirmó desde su tienda de campaña en Jan Yunis, al sur de la franja.
Sus habitantes denuncian una invasión de plagas que, según organizaciones humanitarias, constituyen una amenaza creciente para la salud pública, especialmente ahora que aumentan las temperaturas.
En los campamentos erigidos a orillas del mar, los roedores pueden cavar fácilmente túneles en la arena y colarse en las tiendas, cocinas y despensas levantadas improvisadamente.
"Plagas de alimañas y parásitos"
La ofensiva de Israel, iniciada tras el ataque sin precedentes del movimiento islamista palestino Hamas contra ese país en octubre de 2023, provocó el desplazamiento de casi toda la población de Gaza.
Según Naciones Unidas, 1.7 del total de 2 millones de habitantes del territorio viven todavía en campos, sin posibilidad de volver a sus hogares, o en zonas que permanecen bajo control de las tropas israelíes.
En estas instalaciones, "las condiciones de vida se caracterizan por plagas de alimañas y parásitos", declaró la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) de la ONU tras varias visitas a la zona en marzo.
Hani al Flait, jefe del servicio de pediatría del hospital Al Aqsa del centro de Gaza, se enfrenta a diario con casos de infecciones cutáneas, en particular de sarna.
"Estos niños y sus familias viven en condiciones deplorables, sin instalaciones sanitarias básicas ni acceso al agua potable", explica a la AFP. "A esto se suma la escasez de tratamientos adecuados".
Infecciones y alergias
El hijo de Sabreen Abu Taybeh presenta una persistente infección que parece varicela. "Vivimos en tiendas y en escuelas inundadas de aguas residuales", declaró la madre a la AFP.
"Lo he llevado a médicos y al hospital, pero no hacen nada. Como ven, la erupción sigue ahí", protesta mientras muestra las manchas rojas que cubren el pecho y la espalda del niño.
Ghalia Abu Selmi lucha a diario contra los ratones, que se han comido el ajuar que había preparado para la boda de su hija. "Una auténtica catástrofe", lamenta.
También acechan las pulgas, que "provocan alergias cutáneas, no solo en los niños, también en los adultos", continúa la mujer de 53 años mientras separa la ropa agujerada dentro de la tienda que ahora le sirve de hogar.
Su familia tuvo que desplazarse 20 veces desde octubre de 2023 y todavía no ha podido volver a su casa, en la localidad de Abasan al Kabira, cerca de la frontera con Israel, asegura.