• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 29 No. 11    

Etchojoa no tiene cronista....Ni desarrollo

Bulmaro Pacheco / [email protected]




Nota publicada: 2026-04-19


Etchojoa no tiene cronista....Ni desarrollo

Bulmaro Pacheco

A Leonel Argüelles Méndez —al que muchos conocieron, pero siento que pocos comprendieron (me cuento entre quienes lo conocimos y lo comprendimos)— no lo olvida la gente de Etchojoa, porque ha sido uno de los mejores presidentes municipales que ha tenido ese municipio —desde antes de que se separara Villa Juárez en 1996—.

Leonel era un auténtico revolucionario, forjado primero en las luchas estudiantiles de los sesenta del siglo pasado; acosado, perseguido y enjuiciado por su papel en los conflictos de 1967. Su hermano Raúl, estudiante del Politécnico de 21 años, fue asesinado en la Ciudad de México por los llamados Halcones en junio de 1971.

Leonel se forjaría después —por sus orígenes— en la lucha agraria de verdad. Las enseñanzas de su padre, don Lupe, y su tío Román, en la formación del centro de población ejidal El Bacame, le dieron suficientes herramientas para comprender la problemática agraria y organizar soluciones, tal y como lo expresó en su tesis profesional: “Análisis histórico del problema agrario en México y en Sonora”.

Fue por poco tiempo funcionario federal del área agraria, pero poco después se volcó a la academia enseñando Derecho.

La jugó de lleno con la candidatura al gobierno del estado del ingeniero Rodolfo Félix Valdés desde 1982, y no dudó en trasladarse de la Ciudad de México a Navojoa desde principios de 1983 para hacer labor a favor de la causa, con muy buenas acciones de operación política. Todo eso, más sus virtudes personales, le ayudaron a preparar el camino para llegar primero a la presidencia municipal de Etchojoa (1985) y posteriormente a la diputación local (1988) de la LI Legislatura por el distrito XVII.

Leonel fue un alcalde de tiempo completo y no escatimó ni tiempo ni recursos para tocar puertas y conseguir apoyos para sus representados. Las obras de vivienda, pavimentación, agua potable y la configuración de nuevas colonias —motivadas por las inundaciones— le granjearon tanto críticos como apoyadores importantes, dos de los cuales fueron Luis Donaldo Colosio y el gobernador Félix Valdés.

Al terminar sus cargos públicos, Leonel se dedicó al litigio privado, siempre en casos importantes y de resonancia. Murió a los 56 en 2004 tal como vivió: austero, de la cultura del esfuerzo y auténtico. Por eso se le recuerda como uno de los mejores en el municipio.

Pelagio Félix Espinoza es otro de los recordados por la gente del municipio. Hijo de regidor del ayuntamiento, brincó de la cátedra a la política con experiencia partidista, y es otro de los alcaldes de Etchojoa recordados por su sencillez y por la forma de abordar la problemática yendo al fondo de las situaciones.

Pocos lo saben, pero a la gestión de Félix se debe la creación del Colegio de Bachilleres de la cabecera municipal. Increíble que tanto Basconcobe como Villa Juárez ya tenían CBTA y CBTIS mucho antes que la cabecera municipal. También las escuelas secundarias de Los Paredones y la construcción de la secundaria de la colonia Ley Echeverría en Villa Juárez.

Félix no olvida la audiencia de alcaldes del sur de Sonora con el secretario de Programación y Presupuesto del gobierno federal, Ernesto Zedillo, en enero de 1989, donde tuvo la oportunidad de plantear programas de electrificación y de agua potable que fructificaron y le dieron respuesta a más de 35 comunidades del municipio en las áreas más sensibles para el combate a la pobreza extrema —ubicación para nada que presumir—, donde había permanecido Etchojoa, calificado junto a Quiriego, San Miguel de Horcasitas y Álamos como uno de los municipios más pobres de Sonora, con los peores indicadores económicos y sociales en materia de salud, alimentación, empleo y educación.

Félix recibió la cabecera municipal con una sola calle pavimentada: la extensión de la carretera Navojoa-Huatabampo.

Antes de Argüelles y Félix gobernaron Etchojoa presidentes municipales como Jesús Ramírez, José Ibarra, Gilberto Obregón, Francisco Mendívil (carretera 3 Carlos) y Francisco Márquez Durán, (CBTA 97) que aportaron grandes esfuerzos por llevar al municipio los beneficios del drenaje, la educación y la infraestructura tanto de la cabecera municipal como de Bacobampo y la antigua Villa Juárez, y atender los problemas sociales de las grandes concentraciones rurales. Fueron buenos alcaldes, cercanos a la gente, de manos limpias y con buenas relaciones con los gobernadores del Estado que los apoyaron siempre.

En 1996 es creado el municipio de Benito Juárez, absorbiendo a la comisaría de Villa Juárez y otras comunidades rurales.

En 1994 se da la primera alternancia de gobierno municipal en Etchojoa al ganar el PRD con Olegario Carrillo. En 1997 y en el 2000 el PRD siguió con Heriberto Gaxiola y Guadalupe Morales—nada trascendente del perredismo para Etchojoa—. En 2003 llega a la presidencia municipal el primer alcalde de origen indígena: Gregorio Ontamucha. En 2006 gana el PAN con Salvador Valenzuela (Puentes en el rio y carretera a Cebampo); en 2009 vuelve el PRI con José Almada (CUM, Carreteras al Huitchaca y Jitonhueca, Universidad de Basconcobe y avance de los puentes sobre el río Mayo); en 2012 regresa el PAN con Carlos Rochín (conclusión de los puentes); en 2015 el PRI recupera la alcaldía con Ubaldo Ibarra (ampliación de la carretera Etchojoa-Bacobampo). En 2018 y 2021 gana en reelección Judas Tadeo por Morena, y en 2024, Arturo Robles Higuera.

De las grandes y necesarias obras para el desarrollo se pasó a la política de la despensa y la difusión de la política social del gobierno federal.Nada para un auténtico desarrollo, solo políticas clientelares. De la administración austera y racional, a las basificaciones de parientes y clientelas políticas para engordar la nómina y sus costos; también a los neocacicazgos. Y Etchojoa sigue sin un programa efectivo de desarrollo que resuelva de fondo el problema de la pobreza extrema y el atraso que aún se observa en sus numerosas comunidades rurales.

¿Qué ha fallado? Ha fallado la capacidad de gestión que tuvieron aquellos presidentes municipales que mantenían relación cercana con la gente y los gobernadores y con altos funcionarios de la federación, para convencerlos de las obras necesarias para el municipio. ¿Donde están ahora las gestiones de los legisladores locales y federales en beneficio del municipio? No se ven.

A los buenos alcaldes Les dolían los problemas sociales de su pueblo, los habían vivido en carne propia, exhibieron vocación social y política y tenían buenas relaciones políticas a todos los niveles.

No ideologizaban los problemas y actuaban con pragmatismo, sumando a todos los actores del municipio y sus comisarías. —incluso como Pepe Ibarra y Jesús Ramírez— poniendo dinero de su propio peculio para la nómina—La mayoría de ellos salió del poder con lo mismo—o menos—de lo que tenían al asumir el cargo, viviendo en la medianía de los ingresos públicos o de sus negocios particulares que ya tenían antes de dedicarse a la política.

Ahora, en Etchojoa, la crisis social ha llegado a tal grado —más allá del alcohol, las drogas y la violencia—, a una crisis de participación, que organizaciones históricamente importantes y constructivas como el Club de Leones ya no existen en el municipio.

No hay un libro—excepción hecha de Jorge Ibarra— que nos explique la historia del municipio, así como lo tienen muchos en la entidad, y el municipio ni siquiera cronista tiene… y, al parecer, tampoco desarrollo… ni tiempo.

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