Nota publicada: 2026-04-08
Washington. A sólo unas horas de que venciera ayer el ultimátum que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz o enfrentar ataques contra sus centrales eléctricas y puentes, se multiplicaron las voces en la comunidad internacional con llamados a la moderación.
Pakistán pidió al mandatario republicano ampliar dos semanas el plazo; Francia y Noruega rechazaron las amenazas del mandatario estadunidense, mientras Italia manifestó su preocupación por una escalada nuclear.
El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, confirmó esta madrugada que Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego inmediato que incluye “Líbano y otros lugares”.
Sin embargo, el primer ministro de Israel y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, expresó su apoyo al alto el fuego de Estados Unidos con Irán; sin embargo, aclaró que la tregua no cubre su ofensiva contra Hezbollah en Líbano, la cual ha provocado más de un millón de desplazados.
En este tenor, fuerzas de Tel Aviv lanzaron esta madrugada un nuevo ataque contra territorio libanés.
En un mensaje en sus redes sociales, Sharif manifestó su satisfacción y agradecimiento a los líderes de ambos países al ensalzar “una notable sabiduría y comprensión”, así como un compromiso “constructivo en la promoción de la paz y la estabilidad”.
Invitó a las delegaciones de ambas naciones a “continuar las negociaciones hasta alcanzar este viernes 10 de abril un acuerdo definitivo” en Islamabad y expresó su esperanza de que se logre “una paz duradera”.
Horas antes de conocerse la tregua, el canciller francés, Jean Nöel Barrot, aseveró: “nos oponemos a cualquier ataque contra infraestructuras civiles”. Tras recordar que “no es el primer ultimátum que fija el presidente de Estados Unidos”, insistió en la reapertura del estrecho de Ormuz, como “un bien común” que debe preservarse bajo cualquier circunstancia.
“No se sacarán barcos del estrecho de Ormuz siguiendo una vía militar. Esto tiene que pasar por una acción diplomática”, aclaró el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store.
El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, dio la voz de alarma ante el riesgo de que la guerra pudiera derivar en un conflicto nuclear. “La locura parece haberse apoderado del mundo”, declaró ante el Parlamento de su país y lamentó que “no hemos aprendido nada” de Hiroshima y Nagasaki.
El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, afirmó que “no existe ningún objetivo militar que justifique la destrucción total” de infraestructura civil o el daño deliberado a la población en Irán, tras las recientes declaraciones de Trump sobre la “devastación” de “toda una civilización”, indicó su vocero Stéphane Dujarric.
Guterres también urgió a Irán a reabrir Ormuz: “los más pobres y vulnerables del mundo no pueden respirar si el estrecho está bloqueado”, resaltó.
El alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, advirtió que este tipo de ataques constituyen “crímenes de guerra”.
De acuerdo con un reporte de Al Jazeera, el funcionario de Naciones Unidas enfatizó que de acuerdo con el “derecho internacional, atacar deliberadamente a la población y a la infraestructura civil es un crimen de guerra. Cualquier persona responsable de delitos internacionales debe rendir cuentas ante un tribunal competente”.