• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 29 No. 11    

El regreso triunfal que nadie pidió

Dr. César Alvarez Pacheco / [email protected]




Nota publicada: 2026-03-15

El regreso triunfal que nadie pidió

 

Parece que en México tenemos una fascinación casi masoquista por lo retro, al menos mi generación, hace elogio de ello; 90s Pops tour, la serie de Luis Miguel, Mentiras, etc y todo ello que causa furor, pero esta vez se nos pasó la mano y rescatando del baúl de los recuerdos al sarampión.

 

Resulta que, en pleno 2026, lo que debería ser una enfermedad confinada a los libros de texto de medicina antigua o a las anécdotas de las abuelas, está asomando la nariz en nuestras salas de espera con una frescura preocupante. Es casi tierno, si no fuera una tragedia evitable, ver cómo hemos pasado de soñar con la era espacial y la inteligencia artificial a discutir otra vez sobre manchas rojas, fiebres que no bajan y el miedo al contagio en el transporte público. Mientras en otros países se pelean por ver quién llega primero a Marte, aquí parece que estamos haciendo casting para una película de época sobre la salud pública del siglo pasado. Resulta que el sistema de salud que nos prometieron y que a decir de la maxima autoridad, “Mejor que Dinamarca”. El virus no regresó porque sea un genio de la estrategia o haya mutado en un supervillano de película, sino porque nosotros, con esa parsimonia tan nuestra, le dejamos la puerta abierta de par en par, le servimos un café y hasta le pusimos música para que se sintiera como en casa. El problema de fondo no es un virus con ganas de fiesta, sino que nuestras políticas públicas de salud parecen diseñadas por alguien que cree que el sistema se gestiona solo por pura inercia o por "decreto divino". Entre el desabasto intermitente de biológicos que venimos arrastrando —ese que dicen que no existe pero que las mamás confirman tras visitar tres clínicas distintas— y esa curiosa confianza ciega de las autoridades en que "aquí no pasa nada grave", hemos creado el escenario perfecto para un brote de antología. No se trata solo de que falten frascos en el refrigerador de algún centro de salud perdido en la sierra; es que la estrategia de comunicación nacional tiene menos fuerza que un caldo de hospital en domingo. Se presumen coberturas de vacunación en los informes oficiales que, en la práctica, tienen más agujeros que una coladera tras un aguacero de agosto, dejando a los más pequeños a merced de una negligencia administrativa que se disfraza cínicamente de "eficiencia presupuestaria". Si la logística para repartir vacunas fuera la mitad de eficiente que la que usan para repartir propaganda, otro gallo nos cantaría, pero parece que las jeringas no votan y, por lo tanto, no corren con la misma prisa.

 

En fin, si usted ve a su hijo o al del vecino con cuadro gripal y que no lo llevan a consulta, y además tiene ronchitas, no se confunda pensando que es una nueva moda estética vintage o una alergia pasajera al smog de la ciudad; es el recordatorio físico y febril de que la salud pública no se construye con buenas intenciones, ni con discursos mañaneros cargados de otros datos, ni con la esperanza de que el virus se canse de nosotros. Se estima que hay más de 12,900 casos acumulados. Solo en lo que va de 2026, se han confirmado alrededor de 6,511 casos. Se han reportado 34 defunciones asociadas al brote desde su inicio (la gran mayoría ocurridas en Chihuahua durante 2025). Jsliaco es quien mas ha reportado con mas de 3,800 casos. Sonora se mantiene en vigilancia constante y se ubica dentro de los 10 estados con mayor actividad, aunque con cifras significativamente menores a las del centro y occidente del país con 250 casos. La conclusión es tan simple como dolorosa: si el gobierno no se pone las pilas para garantizar que las cartillas de vacunación dejen de ser un adorno de papel bond y pasen a ser una realidad en el brazo de cada niño, pronto lo único que estará "saneado" en este país serán las gráficas de Excel de los funcionarios de escritorio. La realidad, esa que no sabe de política ni de austeridad, ya nos está pintando la cara de rojo, y no precisamente por vergüenza, sino por un brote que nunca debimos permitir que se bajara del tren de la historia.

Dr. César Álvarez Pacheco 

[email protected] 

@cesar_alvarezp 

Huatabampo, Sonora

 



Más información en esta sección ..

Opiniones