Nota publicada: 2026-03-10
Washington y Nueva York. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, seleccionó a un ex plomero, pequeño empresario, antiguo luchador de artes marciales mixtas e integrante de un grupo originario como encargado de su ofensiva antimigrante al frente de Seguridad Interna; sin embargo, pocos creen que la sustitución de guardia indique algún cambio en las políticas contra extranjeros diseñadas por el subjefe del gabinete, Stephen Miller.
El senador federal por Oklahoma, Markwayne Mullin, fue nominado por el jefe de la Casa Blanca sucesor de la secretaria de Seguridad Interna, Kristi Noem, cesada por Trump la semana pasada y cuya masiva dependencia incluye las agencias encargadas de control migratorio.
El senador, miembro registrado de la nación cherokee, se describe a sí mismo como dueño de una empresa y ranchero de vacas, pero es más conocido por su feroz defensa del trumpismo y a su imagen de macho que retó a golpes a un testigo durante una audiencia formal en el Senado.
Funcionario sin experiencia
En la Cámara alta, el senador no ha tenido ninguna responsabilidad directa sobre temas de inmigración y su mayor cualidad para su nuevo puesto parece ser la lealtad absoluta con el presidente. “Markwayne trabajará de manera incansable para mantener segura nuestra frontera, frenar el crimen por migrantes y evitar el ingreso ilegal a nuestro país de asesinos y criminales, así como poner fin al flagelo de las drogas ilícitas y Hacer Segura a America otra Vez”, declaró Trump en su red social al anunciar el nombramiento.
“Pensaría que esto tiene más que ver con personal que con estrategia y políticas”, comentó Ariel G. Ruiz Soto, analista de políticas en el Instituto de Política Migratoria en Washington, al comentar sobre el cambio. En entrevista con La Jornada agregó: “lo que hemos escuchado hasta ahora es que el senador Mullin ha apoyado las políticas relativas a la frontera, como en el interior. Parte de la controversia (sobre las políticas de migración que generaron una creciente crítica a Noem) ha sido sobre la aplicación de la ley en el interior y para que esa postura cambie se requiere una dirección diferente por parte de la Casa Blanca”.
Una mayoría de los votantes desaprueba las políticas de control migratorio del gobierno de Trump, según sondeos recientes. Además, el asesinato de dos ciudadanos estadunidenses en Mineápolis, combinados con escenas de enfrentamientos violentos de agentes federales contra ciudadanos, han nutrido protestas e ira por todo el país.
Mullin defendió al agente que mató a la madre de tres hijos, Renee Good, y ha sostenido: “no sé si a propósito intentó atropellar al agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), pero había un oficial frente a su vehículo. Aceleró hacia él y en ese momento el vehículo se vuelve en arma letal”, argumentó en entrevista con CNN, a pesar de que toda la evidencia extensa de videos y testigos contradicen esa versión.
Afirmó que la violencia en Mineápolis fue el resultado de la falta de cooperación de oficiales locales con agentes federales y se ha pronunciado por la eliminación de leyes locales de “santuario”, aprobadas por ciudades y estados que prohíben la cooperación de sus fuerzas con la persecución de inmigrantes por agentes federales.
Buscan restaurar la confianza ciudadana
Legisladores republicanos comentaron a The Washington Post que esperan que Mullin tenga un manejo más firme a su nuevo puesto –en referencia a las constantes controversias provocadas por Noem– y ayude a restaurar la confianza ciudadana en la agenda de control migratorio del presidente.
Tanto republicanos como demócratas informan que Mullin goza de una relación muy cercana con el presidente. Con los conservadores en control del senado y por lo menos un legislador liberal, el cual ha indicado que votará a favor de Mullin, se espera que el propuesto será ratificado por la Cámara alta próximamente y con ello tomará las riendas de la secretaría de Seguridad Interna a principios de abril.
Pero las audiencias de ratificación podrían ser entretenidas y también una oportunidad para que demócratas cuestionen la política antimigrante. Durante una audiencia en el Senado en 2023, Mullin acusó al testigo, el presidente del sindicato nacional de transportistas –los Teamsters–, Sean O’Brien, de tuitear que el senador era “un fraude”. Mullin, cuya biografía oficial en su sitio de Internet lo describe como un luchador de artes marciales mixtas “invicto”, sugirió que ambos salieran para golpearse. “Está bien, perfecto”, respondió O’Brien y Mullin se puso de pie y empezó a quitarse su anillo de matrimonio antes de que el entonces presidente del comité, Bernie Sanders, indicó que se sentara y que recordara que “usted es un senador de Estados Unidos”, y con ello enfrió la situación.
Los demócratas en el Senado han bloqueado el financiamiento del Departamento de Seguridad Interna al exigir cambios en la política de control migratorio después de múltiples episodios de violencia, sobre todo contra ciudadanos.
Este fin de semana, el líder de la minoría demócrata en la Cámara baja, Hakeem Jeffries, expresó que el nombramiento de Mullin no era un cambio suficiente y que estas demandas se presentarán en las audiencias de ratificación. Noem sigue como secretaria hasta el fin de este mes.
Pero la actitud de tipo macho de Mullin es aparentemente lo atractivo para Trump, ya que ese senador tiene nula experiencia en temas de seguridad ni en manejar una de las burocracias más grandes del gobierno. Tal vez no importa mucho en torno al tema de la migración, ya que a pesar de que quienes encabezan el Departamento de Seguridad Interna son formalmente los encargados de la implementación de la política de migración; la mayoría de observadores aquí coincide en que esa agenda es manejada desde la Casa Blanca, y en particular por Miller.
“Seguirá los mandatos de Stephen Miller”
“Mullin es un republicano MAGA (los fieles a Trump) de línea dura lo cual implica que él no representa un cambio de política; es muy probable que implementará los mandatos de Stephen Miller”, consideró Adam Isacson, un experto sobre migración en Washington Office on Latina América, en entrevista con La Jornada.
El domingo pasado, el senador republicano Thom Tillis señaló que espera que Mullin sea más independiente de Miller en comparación con Noem, y no ocultó su desdén por el poderoso asesor de Trump, comentando a CNN que “claro que sí” a la pregunta sobre si Miller debería salir del gobierno.
Agregó que “él es un gran problema en este gobierno, lo ha sido desde el inicio… creo que tenemos miembros del gabinete calificados que a veces hacen menos de lo que desean por dirección de Miller y su enorme influencia”.
Tillis se atreve a criticar a Miller ya que ha anunciado que no buscará la relección, no se sabe cuántos otros de sus colegas están de acuerdo pero guardan silencio ante un jefe que no tolera ninguna crítica o disidencia.