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El futuro del campo: innovación y agricultura regenerativa para enfrentar la crisis climática y alimentaria

LA JORNADA /




Nota publicada: 2026-03-09

La agricultura enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: producir más alimentos sin expandir la frontera agrícola y sin profundizar el deterioro ambiental, en un contexto de sequías prolongadas, eventos climáticos extremos y presión creciente sobre los sistemas alimentarios, advirtieron especialistas.

El cambio climático no solo afecta los rendimientos agrícolas, sino que está alterando los ciclos del agua, degrada suelos y reduce la biodiversidad. En México, la discusión sobre el futuro del campo ya no es solo relacionada con la parte productiva, sino también ambiental y social donde amplias regiones enfrentan de manera recurrente una demanda de agua que supera la oferta disponible.

En este escenario cobra fuerza un modelo que gana terreno a nivel global: la agricultura regenerativa. Más que una técnica específica, se trata de un enfoque integral que busca “producir más y restaurar más”, combinando productividad con resultados medibles en salud del suelo, captura de carbono, conservación del agua y bienestar económico para los productores.

De “producir más con menos” a “producir más y restaurar más”

La sostenibilidad agrícola se ha centrado en reducir impactos: menos emisiones, menos insumos, menor huella ambiental en un enfoque regenerativo. No solo busca disminuir daños, sino generar beneficios netos para la naturaleza, restaurando ecosistemas y fortaleciendo la resiliencia del campo.

“Hoy el reto no es elegir entre productividad o sostenibilidad. La agricultura del futuro exige ambas. En Bayer estamos convencidos de que es posible producir más alimentos mientras restauramos el suelo, conservamos el agua y reducimos emisiones”, señala Manuel Bravo, presidente de Bayer México y líder de la División Agrícola de esa compañía.

Esto implica prácticas como la labranza mínima, que reduce la erosión y mejora la retención de agua; la rotación de cultivos, que fortalece el suelo y rompe ciclos de plagas; los cultivos de cobertura, que protegen la tierra y aumentan la materia orgánica; y el manejo integral de plagas bajo un enfoque integral de manejo agronómico.

Innovación aplicada

Para que la agricultura regenerativa sea escalable, la tecnología juega un papel clave dentro de un sistema integral que combina ciencia, datos y acompañamiento técnico en campo.

Un ejemplo es VITALA / Preceon, el sistema de maíz de baja estatura que permite mayor densidad de siembra, mejor aprovechamiento de recursos y mayor estabilidad frente a condiciones climáticas adversas. Este tipo de innovación está diseñada para integrarse a esquemas de manejo regenerativo, facilitando decisiones más precisas y eficientes en cada hectárea.

La digitalización del campo también está transformando la forma en que los agricultores toman decisiones. A través de herramientas digitales y análisis de datos, los productores pueden decidir con mayor precisión dónde y cuándo aplicar agua o insumos, optimizando recursos y reduciendo impactos ambientales.

Como ejemplo está CARLOTA, una herramienta digital desarrollada en México para mejorar la gestión del agua en la agricultura. Mediante inteligencia artificial y análisis de datos en tiempo real, esta tecnología ha permitido ahorrar más de 14 millones de metros cúbicos de agua desde su implementación, una cifra equivalente al consumo anual de más de 55 mil hogares mexicanos, al volumen de 5,600 albercas olímpicas o al uso de agua de ciudades como Puerto Vallarta o Uruapan, con más de 230 mil habitantes. Actualmente la plataforma tiene presencia en 16 estados del país, con 257 dispositivos desplegados y más de 20 mil hectáreas monitoreadas, lo que ha permitido alcanzar un ahorro promedio de 30 por ciento en el uso de agua para riego en los últimos tres años.

A este tipo de soluciones se suman plataformas de agricultura digital como FieldView, que permite a los productores recopilar, visualizar y analizar información agronómica en tiempo real desde su teléfono móvil, tableta o computadora. Mediante monitoreo satelital, mapas de rendimiento e integración con maquinaria agrícola, los agricultores pueden detectar problemas como plagas, enfermedades o estrés hídrico antes de que generen pérdidas significativas y diseñar estrategias de siembra y fertilización más precisas. Actualmente se utiliza en más de 27 países por más de 200 mil productores en más de 100 millones de hectáreas, mientras que en México ya está presente en alrededor de 60 mil hectáreas.

“Cuando hablamos de agricultura regenerativa nos referimos a un enfoque basado en resultados medibles. Hemos comprobado que, con un sistema integral que combina innovación en semillas y herramientas digitales, el productor puede incrementar su rentabilidad y al mismo tiempo generar beneficios para la naturaleza”, afirmó Bravo.

Resultados medibles en el campo mexicano

En pruebas realizadas durante tres años en parcelas de maíz en México se observaron resultados relevantes frente al manejo promedio, basado en principios regenerativos, lo que significa 25 por ciento más productividad, 50 por ciento más ganancias (considerando maíz y cultivo de cobertura) 30 por ciento menos uso de agua, 25 por ciento más secuestro de carbono en suelo y 20 por ciento menos emisiones de CO2, informó Bayer.

Si bien los resultados pueden variar según la región y condiciones específicas, las pruebas muestran que es posible alinear rentabilidad con beneficios ambientales.

Un debate estratégico para el país

La discusión sobre agricultura regenerativa no es solo técnica. Está vinculada a la seguridad alimentaria, al ingreso de millones de productores y a la capacidad de los países para enfrentar la crisis climática sin comprometer su desarrollo.

A nivel global, Bayer ha establecido compromisos concretos, entre ellos reducir 30 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero por kilogramo de cultivo producido, disminuir 30 por ciento el impacto ambiental de los productos de protección de cultivos y mejorar la eficiencia en el uso del agua, aseguró la empresa.

La transformación del campo no será inmediata. Se trata de un proceso gradual que requiere escalar soluciones y adaptarlas a distintas regiones y cultivos. Sin embargo, el debate ya está sobre la mesa: cómo producir los alimentos que el mundo necesita sin agotar los recursos que los hacen posibles.

En un país como México, donde el campo es motor económico y pilar social, la agricultura regenerativa se perfila como una conversación estratégica sobre el futuro productivo y ambiental del territorio.


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