• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 29 No. 11    

La nueva credencial

Dr. César Alvarez Pacheco / [email protected]




Nota publicada: 2026-01-25

La nueva credencial.

 

El martes pasado, durante la mañanera, se anunció que a partir de febrero iniciará un proceso de credencialización del sistema de salud, mediante el cual todas y todos los mexicanos contarán con una credencial que les permitirá identificar a qué clínica, centro de salud u hospital deben acudir. De acuerdo con lo señalado, esta credencial permitiría que la población se atienda en cualquier unidad del IMSS, del ISSSTE o del IMSS-Bienestar, sin importar su condición laboral,  como un avance hacia la universalización del sistema de salud en México ¿En serio?

 

La intención es buena, reducir barreras administrativas y acercar los servicios a las personas es una condición necesaria para mejorar el acceso efectivo. Sin embargo, como ha ocurrido con otros anuncios en materia de salud durante esta y la pasada administración, existe el riesgo de que la credencial se quede en un buen deseo si no se acompaña de cambios estructurales que hagan viable lo que hoy se plantea como un derecho. La experiencia reciente muestra que los instrumentos administrativos, por sí solos, no corrigen fallas de diseño nicompensan déficits financieros y operativos acumulados durante años. La credencial contará con una versión física y una versión digital, esta última disponible a partir de abril mediante una aplicación móvil. La credencial incluirá datos como nombre completo, CURP, sexo, lugar y fecha de nacimiento y nacionalidad, además de códigos QR que permitirán validar el derecho a la atención y ubicar la unidad médica más cercana. También incorporará información sobre donación de órganos y tipo de sangre (si, como su licencia de conducir). Además, será una herramienta para garantizar el acceso efectivo a los servicios de salud, permitir a las personas conocer su vigencia de derechos, la institución a la que están afiliadas y la clínica de atención primaria que les corresponde. También, permitirá vincular a cada persona con un expediente médico electrónico, aun cuando cambie de institución por motivos laborales o de domicilio. Esto forma parte de un proceso gradual de fortalecimiento y digitalización del sistema que se desarrollará entre 2026 y 2028. Señaló que el expediente médico único permitirá que, independientemente de la institución en la que se atienda una persona, el personal de salud cuente con información completa sobre antecedentes, enfermedades, alergias y tratamientos. Durante la mañanera también se comentó, que la credencialización es indispensable para avanzar hacia un sistema universal con mecanismos automáticos de compensación financiera entre instituciones, de modo que los recursos se distribuyan de manera equitativa cuando un paciente sea atendido fuera de su institución de origen ( En la ley se le llama Convenios de colaboración) pero no contempla financiamiento “intercambiable”. Se dice  que el costo de esta estrategia será aproximado a 3,500 millones de pesos. Un monto considerable, tratandose de credenciales, ¿no? Las razones de fondo de este planteamiento son, por una parte, la ausencia de un sistema público de salud único y, por la otra, la falta grave de infraestructura de atención médica y su distribución muy desigual en el territorio. A ello se añade la falta de personal de salud y su distribución geográfica también desigual. Como se aprecia, hay varias razones de fondo que impiden el acceso igual a los servicios médicos de la población que son estructurales. El primer obstáculo es la segmentación y fragmentación del sistema público de salud, que a pesar de varios intentos no se ha podido resolver.

 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) estipula que el presupuesto público de salud debe ser del orden de 6 por ciento del PIB, lo que está lejos del 3 por ciento que actualmente se dedica a este rubro en México. Desafortunadamente no se observa que se haya movido este monto durante los siete años. Respecto a la falta de infraestructura y de recursos humanos se están haciendo esfuerzos importantes. El problema de infraestructura más difícil de resolver es del IMSS-Bienestar, ya que está sentado sobre el modelo del Seguro Popular. Éste simulaba el incremento de la atención sobre hospitales “comunitarios” de alrededor de 14 camas; un modelo que es imposible de mantener funcionando 24/7. Algunos estados federados se habían dedicado a fortalecer el primer y segundo niveles de atención médica, pero en otros casos, como Veracruz y Puebla, tenía una infraestructura muy precaria, en Sonora estaba ausente. Por otro lado, sin un mecanismo explícito de compensación financiera que permita financiar el intercambio de servicios, la universalización se traduce en presión adicional sobre las instituciones más débiles o, simplemente, en negativas silenciosas a la atención. La credencial puede ser un punto de partida, pero no representa un rediseño de fondo, ¿No pudieron solo solicitar curp y destinar 3,500 millones a las unidades? Ni hablar.

Dr. César Álvarez Pacheco 

[email protected] 

@cesar_alvarezp 

Huatabampo, Sonora

 

 



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