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Trump impulsa nuevo intento de paz: emisarios se reúnen con Putin y anuncian posible diálogo con Ucrania

LA JORNADA /




Nota publicada: 2026-01-23

Moscú. El titular del Kremlin, Vladimir Putin, recibió este jueves a Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados de su colega estadunidense, Donald Trump, en un intento de retomar las perspectivas de alcanzar una solución negociada que pueda poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania.

El encuentro, que comenzó en Moscú a las 23:15 del jueves y concluyó a las 03:04 de este viernes, se celebró horas después de que el inquilino de la Casa Blanca calificó de “muy buena” su reunión con el mandatario de Ucrania, Volodymir Zelensky, en la ciudad suiza de Davos.

“Tuve una reunión muy buena con Zelensky. Todo el mundo quiere que la guerra termine. Es realmente una guerra que tiene que acabar”, remarcó el presidente estadunidense.

A raíz de la invitación de Trump para que Putin se incorporara a su llamada Junta de Paz, participación que todavía no acepta ni declina, el presidente de Rusia adelantó la posibilidad de aportar los mil millones de dólares que cuesta la membresía, pero precisó, ante los miembros del Consejo de Seguridad ruso, que el dinero debería salir de los activos rusos congelados en Estados Unidos por la anterior administración estadunidense.

Y dijo que esos recursos (5 mil millones de dólares en Estados Unidos; 280 mil millones, en Europa) podrían servir para financiar la reconstrucción de las localidades devastadas al término de la guerra con Ucrania.

Esto hizo que Trump sorprendiera a Zelensky dando por hecho que este viernes y el sábado se llevará a cabo “la primera reunión trilateral Estados Unidos, Rusia y Ucrania” en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, para hablar, a nivel técnico, del “florecimiento de Ucrania”.

Zelensky aceptó mandar una delegación encabezada por Rustem Umerov, secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa. “Es mejor tener reuniones que no tener ningún tipo de diálogo”, comentó a la prensa, dando a entender que esta inesperada iniciativa está liderada por Washington.

Entre tanto, Witkoff y Kushner emprendieron vuelo desde Zúrich hacia Moscú para convencer a Putin de que aproveche esta magnífica oportunidad que le ofrece Trump y mande una delegación a Abu Dabi, reanimando de ese modo la negociaciones indirectas con Ucrania que parecen haber entrado en una suerte de callejón sin salida.

Antes de la llegada de los emisarios estadunidenses, Putin aprovechó este jueves la visita de Mahmoud Abbas, jefe de la Autoridad Nacional Palestina, para ratificar que está considerando aportar mil millones de dólares a la Junta de Paz, creada por Trump, “para ayudar al pueblo palestino”, el cual –subrayó– “debe tener un Estado propio de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas”, con el dinero ruso congelado (en Estados Unidos y Europa) y repitió que también podría usarse para financiar la reconstrucción al concluir la guerra con Ucrania, uno de los puntos del llamado plan de paz del republicano.

El problema, a juicio de analistas, es que aquí también se intuye que Putin y Zelensky interpretan de forma diametralmente opuesta un mismo problema: la necesidad de reconstruir Ucrania devastada por la guerra. El primero propone utilizar el dinero para rehabilitar las localidades arrasadas en las regiones que Rusia reclama como suyas (Donietsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia); el segundo, usar el dinero ruso congelado en Estados Unidos y Europa para reconstruir todas las infraestructuras destruidas y las localidades bombardeadas en Ucrania, hasta alcanzar un mínimo estimado de 800 mil millones de dólares.

La cuestión clave, sin resolverse 

De las declaraciones de Zelensky a la prensa, tras su encuentro con Trump, se desprende que no consiguió convencer al republicano para que firmara el documento de garantías de seguridad de Estados Unidos a Ucrania, el cual en sus palabras “está ya listo”.

Sin embargo, el jefe de Estado ucranio reconoció que sigue sin resolverse “la cuestión territorial”, que es clave y de alguna manera innegociable para Kiev y Moscú.

Porque se trata del controvertido control sobre las partes de la regiones del vecino país eslavo que Rusia ha conquistado desde 2014, cuando formalizó la anexión de Crimea, y más recientemente, a partir de 2022, en Donietsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, equivalente a más o menos 20 por ciento del territorio de Ucrania.

Rusia, que considera como irreversible la incorporación de Crimea a la Federación Rusa, exige que Ucrania le entregue la totalidad de las cuatro regiones que ocupa parcialmente para empezar a negociar el cese de hostilidades; Ucrania, quiere acordar el futuro de esas regiones a partir de un alto el fuego en las posiciones actuales de ambos ejércitos en la línea del frente.


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