Nota publicada: 2026-01-14
El nearshoring se ha consolidado como un motor clave del crecimiento económico en México. Sin embargo, el factor que definirá la verdadera competitividad de las empresas es la capacidad de habilitar fuerzas de trabajo móviles.
La relocalización de fábricas y centros logísticos impulsa el empleo formal y atrae inversiones, en tanto la movilidad permite a los equipos conectarse, colaborar y entregar resultados desde cualquier lugar. Esto es posible gracias a conexiones robustas, herramientas digitales y culturas empresariales que valoran la flexibilidad.
Movilidad laboral como ventaja competitiva
En este escenario, las telecomunicaciones se convierten en un habilitador estratégico. Una red móvil confiable y segura, combinada con un plan adaptado a cada empresa, es hoy tan esencial como una carretera eficiente o una planta bien equipada.
Sin conectividad de alta calidad, una fuerza de trabajo verdaderamente móvil no puede competir a nivel global.
El nearshoring no solo redefine dónde se genera valor, sino cómo se organiza. La movilidad responde a necesidades competitivas actuales: atraer talento que exige flexibilidad y desplegar operaciones con eficiencia, sin las barreras físicas tradicionales. Según la Encuesta de Expectativas de Empleo, México tiene la oportunidad de crear hasta 2 millones de empleos adicionales para 2030, pero también enfrenta una escasez de talento.
Productividad, flexibilidad y trabajo híbrido
El estudio Estadísticas de la fuerza laboral móvil muestra que el 85% de las empresas reconoce que el trabajo móvil incrementa la productividad. Hoy, gran parte de la fuerza laboral mundial opera de forma híbrida o remota, utilizando dispositivos móviles como herramienta central de su desempeño. Sin embargo, el 34% de los colaboradores asegura que una conexión deficiente afecta su productividad. Para empresas integradas en cadenas de valor globalizadas, esto es crítico: la movilidad reduce costos operativos, permite responder con agilidad a demandas emergentes y atrae talento especializado que no siempre está cerca físicamente.
Sectores con alta competencia por perfiles técnicos, como ingeniería de software, análisis de datos o soporte digital, dependen de la integración remota para mantenerse competitivos. La adopción de herramientas de colaboración digital se ha convertido en un factor clave para la productividad y la retención del talento.
El nearshoring ha transformado la manera de organizar el trabajo, permitiendo integrar talento de forma remota y ampliando el acceso a capacidades clave.
Las empresas de telecomunicaciones deben ofrecer planes que respondan exactamente a las necesidades y formas de trabajo de cada organización, sin importar dónde se encuentren sus equipos.
El reto de gestionar equipos distribuidos
El enfoque remoto también implica retos: capacitación digital constante, seguridad de la información y gestión de equipos distribuidos requieren tecnología, liderazgo y una cultura adaptativa. En este nuevo contexto, ser un aliado estratégico es más que ofrecer servicios; es potenciar la competitividad de cada empresa.
Hoy, el mundo ya no es solo local ni global: es híbrido y móvil. Activar fuerzas de trabajo móviles no es un complemento, sino un requisito básico para competir en la era del nearshoring.