Nota publicada: 2026-09-11
Santiago. El abogado Nelson Caucoto (75), reconocido jurista chileno que ha litigado en más de 400 causas penales representando a familiares de víctimas de delitos de lesa humanidad en Chile, y que ha obtenido centenares de condenas contra agentes del Estado, expresa una rotunda preocupación por lo que se avecina en esta materia durante el gobierno del ultraderechista José Antonio Kast.
“Indudablemente que son negros los presagios en derechos humanos con un presidente pinochetista, con ministros pinochetistas, es gente que adoró a Pinochet, sin lugar a duda. Entonces, uno no se puede equivocar respecto a lo que van a hacer en derechos humanos, uno siente que vamos a tener un retroceso inmenso, que ya hay señales de ese retroceso”, dice en entrevista con La Jornada.
En la víspera del 53 aniversario del golpe de Estado que en 1973 derrocó al presidente socialista Salvador Allende, Caucoto recibió este jueves la “Medalla Derechos Humanos y Democracia” 2026, entregada por la Universidad de Chile, en una ceremonia marcada por la presencia de familiares de detenidos desaparecidos y de ejecutados políticos.
También allí, la Universidad entregó póstumamente, el título de médico cirujano a la familia de Héctor Ricardo Pincheira Núñez, un estudiante de medicina y miembro del equipo de seguridad de Allende, quienes tras resistir el golpe en el Palacio de la Moneda, él y varias decenas de sus camaradas, hechos prisioneros, fueron llevados hasta el Regimiento Tacna, donde fueron fusilados e inhumados.
Años después, los restos de todos ellos fueron desenterrados y hechos desaparecer, posiblemente arrojados al océano.
Caucoto detalla que el gobierno de Kast está desfinanciando y desmantelando la estructura del Estado en materia de protección de los derechos humanos, búsqueda de víctimas y reparación a sus familiares.
“Hay que movilizarse, estar atentos, porque van contra el Instituto Nacional de Derechos Humanos, ya descabezaron el programa de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, que es el ente persecutor más importante en contra del crimen de lesa humanidad. Es muy grave que a quienes sustentan las acciones contra los genocidas, se les prohíba alegar, apelar o recurrir, es de extrema gravedad y es una política premeditada”.
También expresa preocupación por un probable cambio de los integrantes de la Sala penal de la Corte Suprema, con dedicación exclusiva a juzgar estos crímenes.
“Chile es el único país que dicta fallos en derechos humanos a pesar del tiempo transcurrido, hay ahí un gran tesoro, la joya de los Derechos Humanos, que es la jurisprudencia y los fallos de la segunda sala penal.
Eso es lo que hay que proteger, impedir que cambie, porque si a la Sala Penal llegan ministros de derecha, van a hacer tabla rasa. Y ese es precisamente el punto de contención que tenemos, la sala penal de la Corte Suprema ha hecho maravillas, porque aplica el derecho internacional y condena, condena y condena.
¿Usted recuerda cuántas causas están abiertas aun en materia de derechos humanos?
Cientos, desde el año 2023 se dictaron 100 fallos en la Corte Suprema. El 2024 se habrán dictado 70 fallos. El 2025, 65, pero son todos fallos condenatorios.
¿Qué reflexión le provoca el que en Chile, a final de cuentas, ha habido justicia? Tal vez no toda la que….
“Hay que dividir. Uno es el tema de los crímenes de la dictadura, ahí ha habido justicia, un gran avance, un progreso enorme, se están dictando fallos y condenando a la gente.
“Donde hay una impunidad manifiesta es en la violación de derechos humanos en la revuelta social. En 2019 el INDH presentó cerca de 3 mil querellas y solo el 2 tiene un resultado positivo. Eso es extraño, es impunidad. Y ahí es donde se quiere partir indultando, a los carabineros presos por la revuelta. Tratan de hacer la distinción como si fueran casos menos graves que los anteriores. Pero hay un dato que lo ilustra todo: en ningún país hubo la secuela de lesiones oculares graves como en Chile, cerca de 400 en 2019; eso no se ha visto en ninguna parte, ni en la dictadura. Y sobre esos crímenes hay impunidad, porque no hay fallos, no se ha condenado a nadie.
¿Cómo le parece que la sociedad chilena está reaccionando o no está reaccionando?
“Hay que decir lo siguiente: somos presas de un gran negacionismo y se sustenta en bases muy concretas. Más del 70 por ciento de la población no vivió el golpe, la juventud que no sabe cómo es el terrorismo de Estado no se manifiesta en su contra.
“Hay un sistema comunicacional que se basa en matinales, que están hablando banalidades todo el día. En cambio, estos datos que yo di acerca de la gente que está presa, los que han sido condenados, no salen de ninguna parte, no tienen idea en los medios y no tiene idea la sociedad, piensa que no importa.
¿Y el rol de los partidos políticos en esto?
“Bueno, ha sido pobre nomás. Yo por eso estoy por la idea de que para vencer el negacionismo tenemos que fortalecer los mecanismos de comunicación de base. Yo quisiera que existieran radios comunales, televisión comunal. Existen, hay que fortalecerlos. Porque si no vamos a ser víctimas siempre de la desinformación. Y en la desinformación es donde opera el negacionismo.
Está el asunto de los condenados que están en una situación terminal, si enviarlos o no a sus casas.
“Si comprueban con distintos exámenes, con peritaje, que alguien está con Alzheimer, no tiene sentido que esté preso. Que se vaya a su casa.
Pero no me engañen, tráiganme informes reales, cinco informes al menos, distintas disciplinas médicas, con imagenología para ver cuál es el estado del cerebro. Uno tiene que convencerse porque hemos sido víctimas de tantos engaños que uno ya no cree en esto.
Otra cosa que usted mencionó, fue que no comparte la tesis del suicidio de Allende.
“El caso de Allende lo cierra la Corte Suprema con un voto en contra, del ministro Hugo Dolmes, quien estima que no da para hacer el sobreseimiento definitivo. Lo que nunca se ha podido desacreditar es que existen dos... (impactos); a ver, existe un disparo por la parte trasera que está comprobado en la primera autopsia que le hacen a Allende. Ahí describen un balazo que podría ser de un arma menor, una calibre 22, pero una 22 en el cerebro igual lo puede matar a uno.
> *“Y el otro argumento que tengo, es que si él se aplica un arma aquí en el mentón, un AK, al dispararla hace que toda la sangre que tenga en el cerebro escurra. ¿Verdad? Es una ley de la física. Si yo tengo un macetero lleno de agua y rompo el macetero, me va a caer el agua.*
“Allende no tenía ni un rastro de sangre en su ropa, en ni un lado. ¿Y cuándo no hay rastro de sangre? Cuando alguien está muerto y no circula la sangre.
“Hay un doctor que afirma esto, que es Luis Rabanal, yo creo en esa tesis.
“Todo lo que viene después de la muerte de Allende es muy raro. A qué hora encuentran el cadáver, a dónde lo llevan, a qué hora lo sacan, cómo lo sacan. No se permitió nada. Todo eso es muy oscuro. Y eso, indudablemente, aumenta las sospechas. Yo la verdad es que creo que Allende no se suicidó. A pesar de que tengo mucho cariño a la familia de Allende, la familia de Allende cree en el suicidio.
Pero no puedo contradecirlo. Yo simplemente me guío por esta exploración que hace Rabanal y él es un médico afamado por este tema.
Usted es un hombre que lleva 50 años bregando, salió de la universidad y se fue a trabajar en el tema. ¿Cuál fue su motivación?
“La motivación fue que había un golpe y uno no puede quedarse impávido con eso. Tenia unos 22 años y quise sumarme de inmediato y me viene a hacer mi práctica y me fui a ofrecer a la Vicaria de la Solidaridad, de la Iglesia Católica, en enero de 1976. Mi gran madrina fue Fabiola Letelier, ella me incorporó y fue clave para que yo tomara este camino y le diera sentido a mi vida trabajando en esto”.