Nota publicada: 2026-03-30
La reducción de la jornada laboral en México plantea una pregunta incómoda pero inevitable: ¿cómo producir lo mismo —o más— trabajando menos horas? Para muchos especialistas, la respuesta no está en exigir más a las personas, sino en apoyarse en la tecnología.
En particular, en la inteligencia artificial.
Según David Tafur, cofundador de Yavendió, el problema de fondo en México no es la falta de trabajo, sino la baja productividad. A diferencia de economías como Estados Unidos o Europa, donde se trabajan menos horas, el uso intensivo de tecnología permite generar más valor en menos tiempo.
Productividad sin reemplazar personas
Uno de los mayores temores alrededor de la IA es la sustitución laboral. Sin embargo, Tafur plantea un enfoque distinto: la optimización.
Herramientas como vendedores virtuales que operan 24/7 permiten automatizar tareas repetitivas, liberando al personal para enfocarse en actividades estratégicas como ventas complejas, atención especializada o crecimiento del negocio.
El efecto, lejos de ser negativo, puede ser expansivo:
más eficienciamás ventasmás demanda operativa
Y, eventualmente, más empleo en áreas de mayor valor.
Los frenos del ecosistema digital
Pero la transición no es automática. México enfrenta desafíos estructurales que limitan la adopción tecnológica:
Alta dependencia del efectivoSistemas logísticos poco eficientesDesconfianza en transacciones digitalesCrecimiento del cibercrimen
En este contexto, la IA también juega un papel clave en la generación de confianza, mediante verificación de usuarios, respuestas inmediatas y sistemas de seguridad más robustos.
“La confianza es la base de toda venta”, resume Tafur.
El costo de no adaptarse
Más que un gasto, la adopción de IA es una inversión estratégica. El verdadero riesgo, advierte el experto, es quedarse atrás.
En un entorno donde la competencia ya está integrando automatización, no hacerlo puede significar perder relevancia en el mercado en cuestión de años.
Una oportunidad disfrazada de presión
La reducción de la jornada laboral podría verse como una amenaza para las empresas. Pero también puede ser el empujón que necesitaban para modernizarse.
Si las compañías logran integrar inteligencia artificial de forma efectiva y ética, el resultado puede ser un círculo virtuoso:menos horas trabajadas, mayor productividad y mejor calidad de vida.
El reto no es trabajar menos.Es trabajar mejor.