Nota publicada: 2026-01-11
Make America Healthy Again.
En días pasados sucedió algo que pocos nos imaginamos que sucedería, pero que sin duds tenía que llegar; y no, no me refiero al caso de Venezuela, me refiero al combate a la obesidad que tan dañado tiene ya no solo a la población sino al sistema de salud, ¿Cómo lo hicieron? Esta vez no fue con un medicamento, esta vez fueron ala causa raíz.
En días pasados, el gobierno de Estados Unidos publicó las nuevas Guías Alimentarias 2025-2030. El documento recomienda una dieta fundamentada en alimentos integrales y proteínas, así como la reducción drástica de comidas altamente procesadas y de azúcares agregados. Quiza no tenga mucha ciencia, pero en este mismo espacio lo analizamos en otra columna del por que hace 50 años, no existia tanta obesidad ni enfermedades secundarias a esta causa. Esta actualización, presentada por el secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. y la secretaria de Agricultura Brooke Rollins, pone énfasis en la prevención de enfermedades crónicas y en la transformación de los programas federales de alimentación. En la presentación, Kennedy sostuvo: “Nuestro mensaje es claro: coman comida real”. Esta consigna se refleja en el nuevo gráfico que acompaña la guía, el cual abandona la vieja pirámide nutricional y propone una interpretación invertida, situando proteínas, lácteos, grasas saludables, frutas y verduras en la cima y los cereales integrales en la base. El documento introduce, además, una advertencia sobre los alimentos “altamente procesados” clasificados como productos envasados, preparados o listos para comer y que suelen ser ricos en sal o azúcar, como galletas, papas fritas y dulces y advierte sobre su relación con enfermedades como diabetes y obesidad. Que decir sobre el añadido del glutamato monosodico que aumenta as el sodio y por el precio de intensificar el sabor, hasta cancerigeno puede ser. Las recomendaciones incluyen cambios sustanciales orientados a la traducción de estos principios en los programas públicos. El Programa Nacional de Almuerzos Escolares debe seguir estos estándares para la alimentación de cerca de 30 millones de niños cada día. El documento introduce ajustes en la definición de grasas saturadas y sugiere priorizar fuentes integrales de estas, como la carne, los lácteos enteros y el aguacate, manteniendo el consumo de grasas saturadas por debajo del 10% de las calorías diarias. Además, deja margen a la inclusión de productos como la mantequilla o el sebo de res, si, lo leyó usted bien. Las guías, actualizadas obligatoriamente cada cinco años, determinan la base de numerosos programas federales de nutrición que alcanzan a públicos diversos: desde las raciones escolares hasta las destinadas a militares, veteranos y adultos mayores. El texto reconoce que más de la mitad de la población adulta del país padece al menos una enfermedad crónica vinculada a la alimentación, y que el índice de cumplimiento de las recomendaciones ha sido bajo. Uno de los apartados relevantes se refiere a la ingesta proteica. Las nuevas indicaciones aumentan la dosis recomendada de proteínas de 0,8 gramos por kilogramo de peso corporal a un rango de 1,2 a 1,6 gramos por kilogramo, lo cual se traduce en una cifra diaria de 84 a 112 gramos para una persona de 70 kg. El documento consigna que el estadounidense promedio ya consume cerca de 100 gramos diarios, es decir, aproximadamente el doble de lo que se sugería en el pasado. La Asociación Estadounidense del Corazón pidió prudencia y solicitó más estudios para identificar las fuentes proteicas óptimas, aconsejando, mientras tanto, priorizar proteínas de origen vegetal, mariscos y carnes magras, y limitar el consumo de carnes rojas y grasas animales debido a su relación con riesgos cardiovasculares. Las autoridades sanitarias recalcaron la urgencia de reducir el consumo de azúcares añadidos y edulcorantes no nutritivos.
El texto oficial afirma que ninguna cantidad de azúcares añadidos forma parte de una dieta saludable. Además, especifica: “Ninguna comida debe contener más de 10 gramos de azúcares añadidos, o aproximadamente 2 cucharaditas”. Un refresco contiene 9. Las guías recogen opciones que abarcan desde frutas y verduras frescas, congeladas, deshidratadas o enlatadas. Además, señalan que tanto la proteína como los productos lácteos pueden ajustarse a distintos presupuestos, indicando que la leche entera y otros lácteos completos cuentan ahora con mayor aceptación. La intención es ofrecer marcos amplios pero precisos, que respondan a necesidades individuales, familiares y condiciones económicas, y que faciliten la promoción de alimentos asequibles, saludables, integrales y nutritivos como pilar de la salud pública estadounidense. ¿México para cuando?
Dr. César Álvarez Pacheco
@cesar_alvarezp
Huatabampo, Sonora