• Hermosillo, Sonora, M√©xico a     |  A√Īo 24 No. 724    

Rodolfo F√©lix† Vald√©s


Nota publicada: 2007-09-08

Para la opini√≥n p√ļblica en general siempre ha sido una constante el observar que quien haya sido gobernador de alg√ļn estado, al salir del cargo ya no volv√≠a a tener la necesidad de trabajar. ¬ŅLas razones? Seg√ļn los observadores, el cargo les daba y los dotaba para mucho y, al mismo tiempo, les permit√≠a ahorrar y acumular lo suficiente como para no preocuparse despu√©s -en ocasiones de por vida- ni siquiera por los gastos m√°s elementales para la sobrevivencia. Toda una falacia.
M√°s o menos el mismo razonamiento se hace para los ex presidentes de la Rep√ļblica, pero a diferencia de aquellos, los ex presidentes s√≠ gozan de un sueldo de por vida al terminar su sexenio, lo que les garantiza cuando menos vivir decorosamente, por encima de la necesidad. De los ex presidentes que viven, el √ļnico que no lo cobra es Ernesto Zedillo.
Claro que con excepciones se√Īaladas, algunos -que eran los menos- entraron de gobernadores casi con el problema econ√≥mico personal resuelto -aunque despu√©s agrandaron su patrimonio-; eso tambi√©n lo percib√≠a la gente que en un tiempo, ilusamente, se dej√≥ llevar por la sesgada e interesada idea de que el gobernante deb√≠a ser ‚Äúrico para que no robara‚ÄĚ, o que ‚Äúdeb√≠a tener dinero para que no cayera en la tentaci√≥n‚Ķ‚ÄĚ
Ideas -o prejuicios- desmentidas por la realidad y de suyo muy desafortunados que funcionaron en alguna época, pero que, de entrada, siempre fueron concepciones erradas, porque el tratar de aplicarse en todos sus términos y en todas las realidades de la política, nos regresarían a la senda de las plutocracias, que tuvieron como basamento principal en los aspirantes a gobernar la posesión de grandes patrimonios como requisito para llegar al poder; con ello, y si así fuera, se cerrarían las puertas de la movilidad política y social, cerrazón que ha sido causa y motivo de todo conflicto político, revolución, divisionismo de clase e inestabilidad popular en cualquier realidad mundial, nacional o local. Las regresiones tan nefastas pues que acechan a todo cambio.
Con la alternancia de un partido a otro, los gobernadores sufrieron el rigor de las revisiones de sus cuentas porque algunos de sus negocios andaban tan de boca en boca que no resist√≠an el menor juicio. As√≠ le pas√≥, por ejemplo, al enjuiciado ex gobernador de Morelos, Sergio Estrada Cajigal;¬† al de Quer√©taro, Ignacio Loyola; y al de Baja California Sur, Guillermo Mercado Romero, a √©ste √ļltimo los colaboradores de Leonel Cota le revisaron a fondo sus cuentas y se autoexili√≥ en los EUA. Fue apresado cuando con cierto candor pas√≥ a M√©xico por Tijuana, convocado para revisar lo relativo a los tr√°mites de su pensi√≥n en el ISSSTE.
Como contraparte, ha habido gobernadores que al salir del cargo lo primero que hacen es revisar -en su caso, los que ten√≠an derecho a pensi√≥n federal la han ejercido- sus antiguas oficinas o empresas que manejaron antes de asumir el cargo para reincorporarse a desempolvar asuntos y trabajar de nuevo, porque salieron del cargo econ√≥micamente igual o peor a como entraron.¬† Ejemplos: Braulio Maldonado, de Baja California; Guadalupe Cervantes Corona, en Zacatecas; Alfonso Calder√≥n en Sinaloa; o como el caso de Samuel Oca√Īa y Rodolfo F√©lix Vald√©s en Sonora; entre otros. Pensionados v√≠a el ISSSTE por la Secretar√≠a de Salud, el primero, y por Comunicaciones y Transportes el segundo, con cantidades no mayores a los 14 mil pesos mensuales.
Alejandro Carrillo Marcor al finalizar su encomienda en 1979, no ten√≠a pensi√≥n. El gobierno estatal se la asign√≥ en los noventa, a unos cuantos a√Īos antes de su muerte.
A F√©lix Vald√©s, por a√Īos y por causas de sobra conocidas, se le ha tratado de regatear el reconocimiento a su obra de gobierno; sin embargo, el tiempo ‚Äďay!, el tiempo y la historia- que en pol√≠tica son los mejores jueces de todos los que pudieran ostentarse como tales, le ha dado lo que en su tiempo se le desconoci√≥. El ex gobernador es recordado como un hombre honesto, pr√°ctico, derecho y congruente. Tuvo una enorme visi√≥n y emple√≥ la gran experiencia acumulada en a√Īos de servicio p√ļblico en buenos niveles del gobierno federal, que lo llevaron hasta la titularidad de¬† la Secretar√≠a de Comunicaciones y Transportes, para darle a su estado natal lo mejor de s√≠ en obras que hasta la fecha de su arribo al poder nadie hab√≠a concretado para la entidad.
Basta se√Īalar algunas como muestra: la carretera de 4 carriles; la interconexi√≥n de Sonora con Chihuahua v√≠a Y√©cora; el desarrollo de las obras del r√≠o Sonora, la elevaci√≥n de la cortina de la presa Ruiz Cortines, la presa de El Molinito; el programa agrario integral de Sonora, que se anticip√≥ a la compra de tierra para resolver el reparto; el tremendo impulso al desarrollo acu√≠cola, y la operaci√≥n descentralizadora de servicios y obras a los municipios conocido como FORTAMUN.
Como para se√Īalar con objetividad y sacar cuentas exactas: ¬ŅCu√°ntos Secretarios de Estado ha tenido Sonora en los √ļltimos a√Īos como para presumirse? Que se recuerde s√≥lo F√©lix Vald√©s, en la SCT entre 1982 y 1984, y Luis Donaldo Colosio, en la SEDESOL entre 1992 y 1993. Otros casos y con diversos matices por sus or√≠genes, mucho m√°s atr√°s lo fueron Ernesto P. Uruchurtu, Jorge D√≠az Serrano y Gilberto Valenzuela hijo en el D.F., PEMEX y Obras p√ļblicas, respectivamente.
Sobre el arribo a la candidatura al gobierno estatal de F√©lix Vald√©s, y para no dejarle todo al anecdotario, vale la pena citar al ex presidente Miguel de La Madrid, testigo de lujo de los entretelones de la sucesi√≥n sonorense de 1985. En sus memorias (pp. 368-369), el ex presidente afirma: ‚ÄúAl hacer la auscultaci√≥n entre las fuerzas de poder locales y despu√©s de que cada grupo de opini√≥n se manifestaba a favor de cierta candidatura, se les consultaba su opini√≥n sobre Rodolfo F√©lix Vald√©s, entonces Secretario de Comunicaciones y Transportes y, por tanto, el sonorense de m√°s prestigio en el √°mbito nacional. En todos los casos, los grupos auscultados lo situaron por encima de los candidatos locales, aunque manifestando dudas de que yo lo dejara ir.‚ÄĚ[‚Ķ] ‚ÄúSus dudas eran v√°lidas, pues yo me resist√≠a a aceptar la p√©rdida que para mi gabinete significar√≠a la salida de un espl√©ndido secretario de Estado [‚Ķ] As√≠ que despu√©s de escuchar muchas opiniones para lograr un verdadero diagn√≥stico, se concluy√≥ que los grupos locales est√°n tan peleados entre s√≠, que ten√≠a que venir un tercero a arreglar la situaci√≥n.‚ÄĚ
‚ÄúPor otro lado, el grupo de gente cercana al gobernador, entre la que hab√≠a precandidatos, no est√° muy prestigiado en la comunidad. La verdad es que Sonora est√° muy bien en el terreno econ√≥mico, pero no en el pol√≠tico.‚ÄĚ (MMH. Cambio de rumbo‚ÄĚ)
Virtudes de F√©lix Vald√©s: visionario, abri√≥ la pol√≠tica a diversos grupos, supo escuchar a las diferentes corrientes sociales y honesto en lo personal. Un profesional de la ingenier√≠a muy bien equipado para entender las necesidades de la infraestructura de la entidad. Respetado entre los practicantes de su oficio, nunca estuvo involucrado en esc√°ndalos que pudieran poner en duda su autoridad moral, a pesar de que ten√≠a y tuvo en sus manos infinidad de licitaciones y contratos de obras de todo tipo cuando el ‚Äúboom‚ÄĚ nacional de la infraestructura.
Al terminar su gesti√≥n en 1991, F√©lix Vald√©s a los 69 a√Īos de edad se retir√≥ a la modestia de su despacho profesional, se retir√≥ del servicio p√ļblico y de la pol√≠tica y busc√≥ trabajo en lo que siempre supo hacer: la ingenier√≠a civil; esa que aplic√≥ junto a Javier Barros Sierra, Jos√© Hern√°ndez Ter√°n, Bernardo Quintana, Luis Enrique Bracamontes, Gilberto Borja y una pl√©yade de gigantes que tuvieron a su cargo la construcci√≥n y el dise√Īo para la modernidad de la infraestructura carretera e hidr√°ulica de M√©xico despu√©s de la Segunda Guerra Mundial.
A esa estirpe de mexicanos pertenece el ciudadano de Nacozari nacido en la sierra en 1922, de la aut√©ntica cultura del esfuerzo que gobern√≥ su estado de 1985 a 1991, que hizo cosas por Sonora y por M√©xico. A sus 85 a√Īos cumplidos puede reflexionar con firmeza que para hacer pol√≠tica y servirle con pasi√≥n a la gente, los hechos son los que realmente y en el fondo cuentan y hablan por la persona y el gobernante y lo que sobran son las palabras. Con el capital moral que siempre lo distingui√≥ como¬† funcionario p√ļblico y gobernante, tanto sus enemigos como sus detractores le hicieron los mandados. Enhorabuena para un gran mexicano y un sonorense de excepci√≥n.



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