• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 20 No. 690    

Ilustres de Huatabampo


Nota publicada: 2007-06-18

El Centro Estatal de Desarrollo Municipal y la asociación de cronistas sonorenses a.c. hicieron circular recientemente un atractivo libro donde se destacan los personajes ilustres de algunos municipios del estado de Sonora. Para sorpresa de muchos, Huatabampo no aparece en la relación del mencionado libro, aunque en su historia ha sido uno de los municipios que han aportado un número considerable de personajes en todos los terrenos.
Previas explicaciones de Paulino Cuamea, titular de CEDEMUN, al mostrarle sorpresa por la omisión, me parece justo señalar para esos efectos -con el auxilio del cronista municipal, el profesor Quito- a personas que por su brillo y sus aportaciones han ubicado muy bien a Huatabampo en la geografía nacional y Estatal. En síntesis ellos han provocado que el municipio se conozca más allá de sus fronteras y que no pocos volteen a verlo, y a tratar de saber acerca de su historia y características.
Pienso que los personajes que han dado lustre a sus municipios lo han hecho por dos razones fundamentales: porque con sus acciones han proyectado al municipio, es decir le han dado un lugar en la historia estatal y nacional; y porque en su respectiva disciplina, actividad o profesión, han contribuido al desarrollo, al avance de su lugar de origen y han hecho aportaciones concretas para el progreso, visto desde varias ópticas: económico, social, cultural o material o como comúnmente se señala: han hecho algo por su pueblo, han ayudado al tiempo que han destacado por encima del común.
Un primerísimo lugar lo tiene el único presidente de la República que hasta la fecha ha dado el municipio, de donde también fue alcalde (1911). Por más que a Álvaro Obregón se le quiera ubicar en otro municipio, y la Hacienda de Siquisiva –lugar de su nacimiento (1880)- se encontraba a una hora de camino, en el distrito de Álamos, su crecimiento humano y profesional lo desarrolló en Huatabampo, a donde llegó con toda su familia y a muy corta edad; fue el menor de los 18 hijos de Fernando Obregón y Cenobia Salido (“mi mamá tuvo que parir 17 hijos para dar un general”, afirmaba). Después sería educado por sus hermanas Cenobia, María y Rosa en las primeras enseñanzas para leer y escribir.
Obregón entraría después a la escuela que dirigía su hermano José, y posteriormente ejercería como profesor de primaria en Moroncárit, donde también fue poeta, “sin embargo, las musas se durmieron”. “El Parnaso no me abrió las puertas hasta que fui presidente”, señalaba al recordar esas épocas. Y para no dejar duda recordemos la respuesta rápida de Obregón: Tiene usted muy buen vista general –le dijo un adulador. Tan buena que alcancé a ver la presidencia desde Huatabampo- le contestó. Para  mayor aclaración a quienes a cada rato lo tratan de ubicar en otro lugar. 
Recordemos que en los últimos 120 años, por las privilegiadas condiciones en cuanto a clima y nivel del mar así como la calidad de sus tierras, de sus recursos naturales y de su ubicación geográfica, Huatabampo ha sido un receptor de migrantes de varios lugares, especialmente de Álamos, del estado de Sinaloa, de las agotadas zonas mineras de principio del siglo XX, principalmente de El Quiriego y de algunas familias del sur que llegaron con la pizca del algodón y se quedaron a residir en el municipio.
Fue así como en su tiempo llegaron a establecerse los Ruiz, los Otero, los Obregón, Los Serrano y los Topete, para dar sólo ejemplos sobradamente conocidos.
En el terreno de las armas también aportó Huatabampo a los generales Anselmo Macías Valenzuela, Jesús Gutiérrez Cázares y Fausto Topete Almada (nacido en Álamos, pero criado en Huatabampo)) que fueron gobernadores de Sonora.
Pablo Macías, como su hermano Anselmo, nacido en Agiabampo, fue gobernador también, pero del estado de Sinaloa.
José Tiburcio Otero y Alejo Toledo(por alguna razón se les ha reconocido mas en Navojoa que en su pueblo)Ignacio Otero Pablos, Crisóforo Vásquez, Rafael Villagrán y Benjamín Chaparro fueron militares, y en sus respectivas épocas fueron protagonistas de importantes batallas.
Huatabampo aportó al primer jugador mexicano en las ligas mayores: Baldomero “Melo” Almada. Destacados en ese deporte -entre otros- también: Guillermo Vásquez, Marcelino Montoya, Héctor Heredia, Carlos Gastélum y Fernando Salas. Desde luego, ha dado un campeón mundial de peso ligero en el boxeo en 1984, el vecino de la colonia Ríos, José Luis Ramírez. También enriquecen la lista boxeadores, luchadores y pesistas como Gonzalo Escalante, Felipe Pacheco Aragón, Hernán Márquez, Roberto “Cuate” Soto, Miguel Rosas Calderón y Héctor Chávez Fonseca.
Un medallista olímpico en el deporte ecuestre: Manuel Mendívil Yocupicio; e indirectamente una descendiente de Samicárit, medalla de oro olímpica en levantamiento de pesas: Soraya Jiménez Mendívil. Un lugar muy destacado lo ocupa el corredor medallista Juan Pedro Toledo. Otro, Luis Meza Piña, ejemplo de consistencia y perseverancia.
En el arte, de Huatabampo fue Armando Toledo, un barítono de muy buen nivel que emigró temprano al DF y Mexicali, mismo que apoyó económicamente a figuras como Gilberto “sahuaripa” Valenzuela y Javier Solís en la época en que estos se iniciaban y pasaban penurias de todo tipo.
En el Cine: los hermanos Mario y Fernando Almada Otero, actores y empresarios de la industria cinematográfica con más de 250 películas filmadas. Mario incluso figura en el Guinness World Records como el actor con el mayor número de participaciones como titular en películas.
En la cultura y la educación, Huatabampo ha generado ilustres maestros e investigadores como Aurora Topete, Atilana Figueroa, Yolanda Gastélum Cinco, Sara López Gastélum, Marfa Lara Valencia, Olga Rivera, Rosa Amelia Goycochea, Manuel Sánchez, Carmen Otero, Irene Gastélum, Lidia Favela, Roberto Aja, Dalia Valenzuela, Germán Ibarra, Víctor Corral Verdugo, Javier Cinco y Magdalena González, entre otros.
En la música: compositores y cantantes célebres como Gonzalo Ávila, José Albino Valenzuela, Antonio Cital, Adán Valenzuela, Rodrigo Corral, Ildefonso Morales, Pepe Martin, Pablo Mauro Gutiérrez, Sergio y Hervé Encinas, “Chamayo” Gastélum, Enrique Armenta, José Gómez, Ramón “picas” Agúndez, Guadalupe Jocobi, Francisco Neyoy Soto, Tomás y Gaudencio Guzmán, Jesús Gabino Villegas, Enrique”mago” López y Mario Balderrama –éstos últimos en el terreno de la comedia.
En síntesis, y con un ánimo de hacerle justicia a Huatabampo, ahí tienen las autoridades del CEDEMUN un retrato más o menos aproximado de lo que ha sido el alma de ese gran pueblo en el último siglo. Se podría argumentar más sobre otros personajes, pero creemos que el consenso está hecho sobre los mencionados sin el ánimo de cerrar la lista.
No dudamos de que existan otras personas merecedores de la distinción -y ante cualquier omisión involuntaria se ofrece la disculpa-, pero hasta la fecha ésta es la lista que históricamente corresponde a una clasificación objetiva sobre aquellos que con sus acciones y su actuar cotidiano han logrado que el nombre del municipio rebase fronteras y despierte inquietudes por conocer las realidades de un pueblo único en su género. Un pueblo que además de consolidar los valores tradicionales de unidad y convivencia social, política y familiar, también se caracteriza por contar con habitantes ingeniosos, alegres, productivos, optimistas, excéntricos, valerosos y perseverantes como pocos que día tras día construyen la historia. A un pueblo así nunca le puede ir mal, porque cuenta con las suficientes reservas históricas y espirituales que sin duda, fortalecen e influyen a las nuevas generaciones orgullosas de su origen, y de su solar nativo.

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