• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

Caro e ineficiente

Azalea Lizárraga / azaleal@prodigy.net.mx




Nota publicada: 2018-09-06

Lo más seguro es que pocos entendamos la legislación imperante en la concesión y regulación del transporte urbano, o el alcance de las decisiones del Consejo Ciudadano del Transporte Público Sustentable del Estado de Sonora. Pero lo que sí sabemos, seamos usuarios directos o no, es que el transporte público, cuando menos en Hermosillo, es caro y deficiente.

Viajamos recientemente a la ciudad de México, donde es notable la facilidad y eficiencia de utilizar el servicio público que proveen los microbuses, autobuses, taxis y, ni qué decir del maravilloso Metro, para movilizar a los más de 26 millones de habitantes de la metrópoli más poblada de América Latina y considerada entre las 20 más pobladas del mundo mundial, como dicen los chavos hoy en día.

En el DF, como decíamos antaño, la tarifa autorizada del servicio público es de 5 a 7 pesos dependiendo de la distancia recorrida, y un 20% adicional en el horario nocturno de las 11 de la noche a las 6 de la mañana. Para el metro, tan solo 5 pesos. Nomás para que compare precios. ¿Servicio nocturno en Hermosillo? Ni que valiéramos la pena, que los ciudadanos se la arreglen como puedan.
 
En las principales ciudades del estado, como Cajeme, Hermosillo y Navojoa, el anteriormente citado Consejo Ciudadano del Transporte Público, había autorizado un incremento del 64%, de 7 a 11.50 pesos, tarifa que nunca entró en vigor como tal porque, obviamente, los concesionarios del transporte nunca cumplieron con las normas de calidad impuestas, como lo era contar con unidades de transporte con aire acondicionado, por ejemplo. 

No obstante, terminaron con un cobro generalizado de 9 pesos y de 5 pesos en tarifas especiales (estudiantes, discapacitados y jóvenes de la tercera edad), los que siendo una población fácilmente detectable en las paradas, sufren las de Caín porque los choferes no se detienen a levantarlos, aduciendo pasaje completo o pretextos similares. Poco les importa la frustración y desesperación que producen.

Con estos cobros, somos de los estados con las tarifas más caras del país para este tipo de servicios. Y uno se pregunta: ¿a poco la gasolina y las refacciones son más baratas por allá? ¿será que los empresarios del transporte de por acá son más gandallas? o, de plano, ¿se requiere la participación del gobierno en la regulación y manejo del servicio público como  condición necesaria para eficientar el mismo?

Un tema muy delicado y sentido por la comunidad porque realmente afecta el bienestar y el bolsillo de los hermosillenses que requieren del transporte público para trasladarse a sus centros de trabajo y estudio.

Por lo pronto y aprovechando la desinformación y desencuentros que se suscitan en todo el país, los concesionarios realizan paros, amenazan con huelgas y movimientos generalizados en todo el estado, lo que tiende a desestabilizar el funcionamiento de la ciudad y desesperar a la ciudadanía que requiere de sus servicios. Cuidado, les puede salir el tiro por la culta y quedarse chiflando en la loma. Ya la gente sabe organizarse mejor para luchar contra la corrupción imperante.

Como siempre sucede, el gobierno del estado les recuerda que puede proceder al retiro de concesiones y subsidios si continúan en la postura de no prestar adecuadamente el servicio e incrementar el cobro del mismo. Ojalá y la actitud conciliadora pero férrea mostrada hasta ahora por la gobernadora Claudia Pavlovich se mantenga y haga entrar en cintura a los concesionarios.  

Que no quite el dedo del renglón y que siga pisando callos para que no sigamos sufriendo con un transporte público tan deficiente en cuanto a la calidad del servicio prestado, sin unidades equipadas para el clima de esta ciudad capital, y con horarios erráticos y tan limitados en la operatividad que demandan los usuarios.

Ya es tiempo de no dejarse amedrentar por las presiones que usualmente ejercen los concesionarios, hacer valer el estado de derecho y el hecho de que el bienestar ciudadano debe estar por encima de los intereses, usos y costumbres de unos cuantos. ¿Le parece?




 



Más información en esta sección ..

Opiniones