• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

¿Podremos alinear visiones?

Azalea Lizárraga / azaleal@prodigy.net.mx




Nota publicada: 2018-08-25

Sin duda alguna, el tema educativo es tan controversial que dará mucho de qué hablar y hacer, tanto para los sectores magisteriales, como sindicatos y gobiernos en turno.

Ya lo dijeron, primero la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo (que posee el secreto de la eterna juventud y la riqueza) y, coincidentemente, así también lo manifestó el presidente electo Andrés Manuel López Obrador: la reforma educativa impulsada por Peña Nieto se cancelará en su sexenio. 

Todo parece indicar que así será, habida cuenta que teniendo las riendas del poder, solo es cuestión de echar a andar la maquinaria adecuada para que las cosas sucedan en nuestro país. Claro que con la cuarta revolución las cosas cambiarán en la forma – y esperemos que también en el fondo- sobre todo porque a la mayoría de los mexicanos nos gusta sentirnos tomados en cuenta -ahora se dice consultados- aunque dependiendo del tema que se trate, a veces, nuestras opiniones  no estén sólidamente fundamentadas,. Todos queremos opinar, en lugar de dejar en manos de los expertos las decisiones más convenientes.

No me queda duda de que si se trata de compaginar los aspectos sindicales, sobre todo de la disidencia magisterial que encabeza la CNTE, jamás llegaremos a los acuerdos justos y necesarios ni con su sindicato hermano, el SNTE, muchos menos con los organismos y autoridades oficiales educativas, tanto federales (SEP) como estatales (SEC).

Los próximos meses serán definitorios para el sector magisterial  que habrá de definir no solo el tipo de liderazgo que desea en la organización sindical considerada como de las más grandes y poderosas en Latinoamérica, para que verdaderamente se enfoque a servir a sus agremiados y no solo a los intereses del poder político en turno. Claro está que sin pasar sobre los intereses supremos del ciudadano que exige poder contar con una educación pública de calidad y pertinencia.

Ya ve usted el sin fin de manifestaciones, paros y hasta huelgas magisteriales que se han suscitado, sobre todo en algunos estados del sur del país, que resulta imperativo ya no sabemos si una reforma educativa o el rompimiento de viejos esquemas de negociación entre las autoridades y ese sindicalismo a ultranza que solo quiere derechos pero no asume sus responsabilidades y que tanto daño hace en todos los ámbitos.

No extraña entonces que sean estados con grandes rezagos económicos y sociales, habida cuenta que el nivel educativo de la población es de los más bajos del país. Estados en los que es  evidente y lamentable el abandono gubernamental de la responsabilidad constitucional que tiene respecto de garantizar, cuando menos, buena educación y salud para sus gobernados.

Pero rescatemos que el presidente electo ha sido enfático en que desea cambiar el estado actual de la educación en nuestro país y, desde su perspectiva, debe dar marcha atrás en la reforma educativa aprobada por el gobierno actual y que, a jalones y estirones, ha ido implementándose en casi todo el país, con indicadores nacionales e internacionales que hablan de las bondades de la misma, pero también con problemáticas magisteriales que ameritan, cuando menos, analizarla desde otra perspectiva.
Es interesante entonces reflexionar sobre lo que el titular de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, ANUIES, le manifestó al presidente electo, López Obrador, de que se “apoyara en la pasión, talento, compromiso y probada solidaridad de los jóvenes, para enfrentar la desigualdad, que es el problema de problemas de nuestro país”,  quien ni tardo ni  perezoso le tomó la palabra para solicitarle fueran las universidades publicas las responsables de realizar foros y consultas ciudadanas sobre educación en todos los estados de la república. 

En este sentido y según lo ha expresado en diversos medios de comunicacion el rector de la Universidad de Sonora, Dr. Enrique Velázquez, la máxima casa de estudios de Sonora tendrá en sus manos esta magna responsabilidad que, sin contar todavía con fecha definida para ello, habrá de concretarse antes de finalizar el mes de octubre, para que los expertos manifiesten su punto de vista sobre la problemática educativa asociada a los niveles de educación básica, media superior, superior y hasta en los aspectos de transversalidad.

Pero no se inquiete, también la ciudadanía interesada en el tema podrá expresar sus opiniones, a través de las brigadas de jóvenes universitarios que habrán de realizar una consulta casa por casa para recabar información que será recopilada y analizada en coordinación con el equipo de transición del presidente electo para fundamentar, queremos suponer, los cambios que deberán impulsarse en “otra reforma educativa” más consensuada. 

Aunque la reversa se hizo para dar marcha atrás, solo el tiempo dirá si en la reforma educativa fue la decisión adecuada o si vamos como los cangrejos, porque con la globalidad del conocimiento, la exigencia de mayores competencias y la internacionalización de los mercados, quién sabe cómo nos vaya…



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