• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

Sonora tendrá la autopista que merece

Azalea Lizárraga / azaleal@prodigy.net.mx




Nota publicada: 2018-08-17

Hay que reconocer que solo los hombres y mujeres que llegan a la función pública con la responsabilidad que brinda tener las competencias requeridas para ejercerla, se asumen con voz completa para responder a señalamientos, errores u omisiones en el ejercicio del cargo.

Uno de tales personajes lo es el delegado federal en Sonora de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, el Ing. Javier Hernández Armenta, de amplia trayectoria en la función pública y el panorama político de la entidad, siempre bajo las siglas del tricolor. 

Hombre de valores y lealtades, que afirma su familia y profesión son su motivación y fuerza, asumió en el 2015 la titularidad de la SCT en Sonora  para transformar el proyecto de modernización carretera en la magna construcción de la autopista Estación Don-Nogales.

Sueño largamente acariciado por los sonorenses y que el delegado afirma es producto de las gestiones y  tenacidad de Claudia Pavlovich desde que fungía como diputada local y que siendo Senadora logró concretar con el presidente Enrique Peña Nieto, aclarando que aunque la modernización inició en el 2010 con la construcción de algunos tramos en el sur del estado y el de Hermosillo Santa Ana, lamentablemente este último no se construyó de asfalto, como los de hoy en día y así quedará hasta que finalice su vida útil. 

No extraña entonces la exigencia de la gobernadora al gobierno federal de que dicha obra se termine en los términos y plazos  acordados y no quede mocha u olvidada, como ha sucedido con muchos proyectos que suelen abortarse ante la inminencia del relevo sexenal; porque debe garantizarse no solo la seguridad ciudadana al transitar por estas vías, sino facilitar los beneficios económicos que tener una autopista traerá al desarrollo económico del estado.

Al respecto, el delegado argumenta que el proyecto ha tenido altibajos porque la modernización de los 1,304 Km que representan ambas vías (de los cuales solo falta trabajar  en 150 Km), no solo implica resolver problemas financieros e imprevistos técnicos, sino lograr conjuntar el esfuerzo de las constructoras y los poblados involucrados para las adecuaciones que haya lugar.  Tarea nada fácil que le ha llevado a rescindir el contrato a 5 empresas constructoras. ¿Presiones? Muchas, pero ha sabido sortearlas y seguir adelante.

Interesante saber que intervienen 17 consorcios empresariales (prácticamente, más de 130  empresas) y solo 7 de estos son sonorenses. Tal vez sea menester preguntarnos qué nos falta para ser un estado capaz de generar el recurso humano, técnico y/o financiero que demanda el desarrollo estatal.

Este magno proyecto que lleva al momento una inversión de 16 mil 500 millones de pesos, estima llegará a los  20 mil millones, con recursos provenientes de las cuotas carreteras del país  que se concentran en el Fideicomiso del Fondo Nacional de Infraestructura creado para financiar proyectos de infraestructura con impacto social; hasta hoy lleva casi el 90% de avance.

Admite que entrarle al tramo Guaymas-Obregón ha sido el más complicado por requerimientos de miembros de la tribu yaqui que no se han podido subsanar, que espera se resuelvan en el corto plazo. 

Una autopista con un aforo vehicular de 10 mil unidades diarias, que con el mantenimiento adecuado, le augura una vida útil de aproximadamente 30 años, lo cual no debería complicarse puesto que genera recursos aproximados de $1,200 millones de pesos al día.

Aunque considera lamentable que la percepción ciudadana se centre en lo que falta por hacer y no en el panorama general de la obra, admite las deficiencias por falta de señalización adecuada en desviaciones, por ejemplo,  y el error de no haber tenido un ejercicio adecuado de la comunicación con la ciudadanía para enterarnos de los avances logrados.

Entiende la molestia ciudadana por los trastornos y/o inseguridad que sienten al transitar por los tramos inconclusos, pero afirma que muchos lo hacen desde una óptica de oposición política a las acciones de un gobierno determinado o porque se ha afectado, de alguna forma, intereses que tienen el poder de influir en el imaginario colectivo.

Como profesional de la materia en el ámbito de la construcción siempre ha estado consciente de la responsabilidad que se echó a cuestas y se manifiesta plenamente convencido que la autopista quedará finalizada en este sexenio federal. 

Un técnico metido a la política circunstancialmente, pasará la estafeta a quien habrá de relevarlo en el cargo, con cuentas claras y precisas. Y hará bien, porque en este Mexico de disparidades y disparates, el brazo de la ley se ajusta para afectar a los bueyes de mi compadre. 



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